Impacto de la crisis en la salud en España. Conclusiones de los grupos del curso de Mahón

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

A continuación compartimos las interesantes conclusiones de las discusiones de los dos grupos del curso (curso “Impacto de la crisis en la salud y las desigualdades sociales”, desarrollado entre el 24 y el 26 de septiembre en la XXV Escola de Salut Pública de Menorca) sobre la percepción y experiencia que los asistentes tienen sobre cómo ha impactado la crisis en la salud, en sus lugares de residencia o trabajo.

 CONCLUSIONES DEL GRUPO 1

  1. ¿Qué oportunidades para la salud y la sociedad crees que nos ha dejado la crisis?
  2. ¿Qué impacto sobre la salud has visto en tu entorno cotidiano?

  1. DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LAS OPORTUNIDADES

El contexto de crisis ha propiciado un aumento de la participación social (15M, STOP Deshaucios,…). Pese a ello, están aumentando las redes de apoyo espiritual y autoayuda, que promueven un rechazo a la asociación o a la cooperación, fomentando que se supere la problemática personal con herramientas individuales, que el grupo percibe como nocivas.

Se ha expresado la esperanza de que las nuevas promociones de MFyC que se están formando actualmente y las que se han formado en los últimos 10 años, al tener una perspectiva más comunitaria, promuevan un cambio en el paradigma actual de la MFyC.

  1. EFECTOS DE LA CRISIS ECONÓMICA SOBRE LA SALUD

Muchos de los presentes en el debate han iniciado actividad asistencial sociosanitaria después del inicio de la crisis y por lo tanto solo pueden limitarse a describir una fotografía del panorama actual.

Se ha hablado de un claro gradiente Norte-Sur en la penísula desde el punto de vista del reparto de riqueza.

También se han percibido diferencias entre Comunidades Autónomas en cuanto al acceso al sistema sanitario o la mayor o menor limitación de recursos diagnóstico-terapéuticos. En algunas Comunidades han disminuido de forma alarmante los recursos sanitarios y los sociales. Se ha señalado la ratio de empleados por personas discapacitadas bajo tutela en la Comunidad de Madrid (1:130 aproximadamente).

En el grupo ha habido un sentir generalizado de preocupación ante la medicalización de los malestares de la vida cotidiana, que durante la crisis han ido en aumento: Los trastornos adaptativos derivados de problemática social son diagnosticados y tratados como patología psiquiátrica.

En los Centros de Salud hay una clara disminución de la demanda asistencial, que se ha atribuido a disminución de la población inmigrante (“los inmigrantes han desaparecido de Lavapiés”) y al fenómeno del “presentismo laboral” -concepto que surge como contraposición de absentismo laboral, y que consiste en ocupar el puesto de trabajo aun teniendo enfermedad o más horas de lo estipulado-.

Respecto a la práctica médica, también hay coincidencias a la hora de afirmar que se dan menos bajas que hace algunos años, y de nuevo se atribuye a la disminución del absentismo laboral. La crisis ha modificado el perfil de prescripción, en función del día del mes en el que los pacientes cobran.

Los participantes también han observado desde su consulta de atención primaria un aumento de casos de tuberculosis, aumento de mujeres con alcoholismo en sus cupos, y además se han hablado de varios casos de plagas de chinches en diferentes ciudades.

En general se esperaba en el inicio de la crisis una deflación de la Industria Farmacéutica y por lo tanto que esta penetrase menos en las decisiones médicas. Sin embargo, contrariamente a esas expectativas iniciales, se percibe el fenómeno de medicalización más presente que antes.

 DSC09461

CONCLUSIONES DEL GRUPO 2

Al analizar la bibliografía existente sobre los efectos de la crisis económica sobre la salud en nuestro país, encontramos algunos estudios como el de Tapia J, que muestran una disminución de la mortalidad tras 2008. Si bien esto se ha interpretado como la ausencia de efectos deletéreos de la crisis económica, cabe plantear otras posibilidades:

– La correlación entre reducción de la mortalidad y disminución del crecimiento económico puede ser reflejo de un modelo económico perjudicial, cuya presión sobre la salud poblacional se reduce en periodos de recesión.

– El indicador de mortalidad solo refleja parcialmente el estado de salud de una población, dejando a un lado la carga de enfermedad y la calidad de vida.

– Las reformas estructurales de mayor impacto fueron implantadas en torno al año 2010, por lo que sus efectos sobre la mortalidad no pueden ser apreciables en los datos que tenemos disponibles en este momento, si bien sí pueden observarse sobre indicadores de morbilidad.

En relación a los factores que pueden reducir el impacto de la crisis económica sobre la población española se destaca una sociedad de carácter familiar, que tiene su máxima expresión en la figura de los abuelos, como residencia en caso de pérdida de la propia, apoyo en el cuidado infantil y sustento económico a través de su pensión. Este sistema de pensiones para población jubilada, junto con la universalidad de educación y sanidad, se aprecian como los principales factores protectores de origen estatal. También existe una amplia red social a través de asociaciones y ONG. Se destaca en algún caso aquellas de carácter católico, en una sociedad con importante impronta religiosa.

En cuanto a aquellos factores que amplifican estos efectos, una mayoría destaca las importantes políticas de austeridad llevadas a cabo por parte del gobierno central, que afectan de forma directa al sistema sanitario y a los principales factores protectores estatales señalados previamente. Destaca por su virulencia la destrucción de facto de la ley de dependencia. Por otro lado, se señala  como otro factor de importancia la corrupción política de nuestro país, así como las políticas orientadas al beneficio bancario, la creación de un modelo de crecimiento basado en la construcción que dio lugar a la burbuja inmobiliaria. Se extrae de aquí, por lo tanto, una concepción de la crisis económica como un problema sistémico, y no provocado por la denominada clase media.

Al compartir nuestra propia vivencia de la situación actual, consideramos que no somos las personas a las que más está afectando la crisis económica. Sin embargo, el ámbito profesional es aterrador, por las historias que observamos en los pacientes que atendemos, la destrucción del sistema sanitario que vivimos y las condiciones laborales que nos imponen.  Percibimos que la crisis está afectando de forma más cruenta a aquellos sectores que partían de una peor situación social, observando las diferencias en sus efectos entre barrios  de una misma ciudad y entre Norte y Sur del país. Destaca aquí la percepción de la fortaleza que conserva Osakidetza.

Al centrarnos en nuestra vivencia como profesionales, la frustración aparece como el elemento común: los problema sociales como motivo de consulta directo o como uno de los factores de enfermedad cada día son más frecuentes. La frase que más se repite en nuestras consultas es: “y de ánimo, ¿cómo va?”. Los principales efectos que observamos son aquellos más difíciles de medir, como la desesperanza y el miedo. La sensación generalizada es que la gente está agotada, rendida, por o que se conforma con lo poco que tiene (“me expotan, pero menos mal que tengo trabajo”). Coincidimos en que desde nuestra posición, en un sistema de concepción biologicista y cada día con menos recursos, cada vez podemos dar menos respuestas. Se propone ante este problema la prescripción social como tratamiento (“usted no está deprimido, es que su banco le engaña”).

Surge inevitablemente de estas vivencias la duda de por qué no luchamos más. La creciente represión de los movimientos sociales y el miedo a perder lo poco que cada uno tiene, surgen como posibles explicaciones. Además creemos que parte del inmovilismo surge de la necesidad humana de normalizar la situación, incapaz de vivir en una realidad tan dura. Sin embargo, hay espacio para la esperanza, y alguna persona recuerda que hoy comparte pancarta con gente que nunca pensó participaría de la lucha social.

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 XXV Escola Salut Pública

Maó, 24 de septiembre de 2014

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Esta entrega forma parte de la serie publicada sobre el “Curso de Impacto de la Crisis en la Salud y las Desigualdades sociales”  de la Escola de Salut Pública de Menorca 2014, que consta de los siguientes artículos (para acceder a ellos, clickad en el título):

 

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