“La crisis nos ha instalado en un estrés crónico colectivo” (Conclusiones del curso de Menorca 2015 1ª parte)

Por Carlos Sobrino Armas, médico residente de Medicina Familiar y Comunitaria del CS de El Greco (Getafe)

Estas son las conclusiones a las que llegó uno de los grupos del curso “Impacto de la crisis en la salud y las desigualdades sociales” de la Escuela de Salud Pública de Menorca 2015, en función de las experiencias de sus miembros y de la información intercambiada, leída y analizada durante el curso. (Las conclusiones fueron recogidas y redactadas por Carlos Sobrino, residente de Medicina Familiar y Comunitaria del CS de El Greco (Getafe)en nombre del grupo):

–  Uno de los campos de la salud en los que la crisis se ha dejado ver con más inmediatez ha sido el de la salud mental (episodios de ansiedad y cuadros depresivos) y el del apoyo a la discapacidad. Paradójica y afortunadamente, parece que no ha habido un “esperado” incremento en la tasa de Frente a ellos, tal vez en otros indicadores de salud aún es pronto para poder ver cambios.

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Grupo de trabajo de donde salen estas conclusiones.

–  Una medida legislativa central dentro de los paquetes de recorte de derechos sociales a raíz de la crisis ha sido el RDL 16/2012. Se mencionó la inseguridad y el miedo que esta medida introdujo en la población migrante en situación irregular. También se hizo referencia a la improvisación que siguió a su implementación como resultado de su imprecisión, lo que aumentaba la indefensión administrativa de estas personas. Como resultado de este contexto, una compañera llegó a afirmar haberse visto moralmente obligada a “defender a la población del sistema”.

–  Un efecto del aumento dramático de la población en paro, ha sido en algunas situaciones la inversión de los roles de trabajo entre géneros. Esta situación ha producido entre algunos hombres sentimientos de vergüenza y desconcierto, siendo más difícil para ellos expresar sus emociones o compartir con su medio social próximo sus problemas personales económicos, sociales y de salud.

–  Con respecto al desempleo, se mencionó no sólo su impacto negativo cuantitativo, sino también cualitativo. Los modos de pérdida de empleo desde el inicio de la crisis se han acompañado cada vez más de mayor incertidumbre y desposesión de derechos conseguidos.

–  La situación económica ha condicionado negativamente no sólo a las familias con miembros en paro, sino también aquellas afectadas por 
la necesidad de desplazamientos por deslocalizaciones laborales. Éstas con las consecuentes implicaciones de desestructuración familiar perceptibles en las consultas de pediatría, por ejemplo.

–  Se hace hincapié en ła limitación de los indicadores epidemiológicos para ser capaces de captar matices que quedan “invisibles” para las “tiranías de las medias”. Cuando los extremos de las curvas no quedan reflejados, las diferencias sociales pueden ser camufladas por los indicadores generales.

–  Más allá de estos indicadores, se menciona el valor de la percepción directa del deterioro de la situación social con el inicio de la crisis a partir de la experiencia de “salir de la consulta y simplemente pasear por el barrio”. Sobre esta reflexión, nos surgió la pregunta de si realmente conocemos los barrios en los que trabajamos como profesionales de la salud. ¿Son acaso nuestros barrios? Tal vez porque no lo son, somos insensibles a realidades que están más allá de los datos de nuestras consultas. Basta pasear y habitar el cotidiano del barrio. Ser del barrio.

–  De todo lo anterior, se constata la gran diferencia entre territorios de una misma ciudad que la crisis no ha hecho sino subrayar (o tal vez visibilizar un poco más que en los años de bonanza). Por estas diferencias, se plantean igualmente los límites de unos indicadores generales para todos los territorios por igual.

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–  La historia de los barrios y de los territorios es también ła historia de las diferencias sociales y la desigualdad. La transformación del urbanismo de las grandes cuidades en las décadas del franquismo y la Transición refleja el traslado de las desigualdades regionales a las desigualdades barriales, con la constante de la diferencia de clases de fondo.

–  Se menciona el papel cada vez mayor para la garantía de funciones de primera necesidad, como la nutrición, de organizaciones paraestatales (Cruz Roja, Caritas). Se trata de un proceso de claudicación de funciones estatales que atañen a la seguridad básica de la población, tanto migrante como nacional.

–  Se menciona el papel prioritario de las mujeres y sus tareas de cuidados como centro de gran parte de los mecanismos de resistencia comunitaria ante la crisis. (Ejemplo de las madres bolivianas en Mercamadrid).

–  La crisis ha incidido negativamente con más fuerza sobre los estilos y hábitos de vida de las clases más pobres. Un ejemplo e indicador de ello es la salud bucodental, al ser ésta un servicio no garantizado de modo universal y gratuito.

–  Se menciona la importancia de no reducir las desigualdades sociales a la pobreza. Las desigualdades atraviesan la sociedad en todos sus estratos, siendo de hecho la base estructural de los mismos. Un error frecuente consiste en fijar nuestra atención sólo en los estratos más bajos cuando hablamos de desigualdades, incurriendo con ello en el fallo de pasar por alto las microdesigualdades también presentes a otros mucho niveles. Como consecuencia de esta puntualización, el debate se orientó más hacia las vivencias de la crisis en el entorno personal de las personas que allí discutíamos: la precariedad laboral, el abuso en łas condiciones de trabajo fundamentado sobre el miedo a la pérdida del empleo, la situación de malestar personal y familiar de parejas que no pueden separarse por motivos económicos, las diferencias entre gente cercana con estudios superiores y sin ellos (que en tiempos de bonanza económica no eran tan grandes).

–  Se hizo mención a la noción de “imaginarios colectivos” de M. Vázquez Montalbán, como modo de explicar el cambio psicológico y sociológico que permitió crear las condiciones materiales de posibilidad de la crisis económica en los años de bonanza, así como el nuevo “imaginario” que esta crisis ha abierto a la fuerza. “Imaginario” que acompaña e inaugura un momento social y políticamente diferente.

–  Se propone como resumen de los efectos de la crisis en la situación social actual la frase de “estrés crónico colectivo”.

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Un pensamiento en ““La crisis nos ha instalado en un estrés crónico colectivo” (Conclusiones del curso de Menorca 2015 1ª parte)

  1. Queridos Javier y Marta…hoy me he tomado un respiro en mis quehaceres…para leer todo lo que ha pasado en el curso de Baleares al que algún día me gustaría mucho ir…Enhorabuena. Un gusto leer lo que allí habéis hablado. Un respiro…para sentir que muchos y muchas aquí ya allá cogemos juntos aire…Gracias

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