¿De qué crisis estamos hablando? (conclusiones del curso de Menorca 2ª parte)

Por Marta Sastre Paz y Javier Segura del Pozo
Médicos salubristas

Antes de meternos en el tema del impacto en la salud de esta crisis, empezamos el curso (curso “Impacto de la crisis en la salud y las desigualdades sociales” de la Escuela de Salud Pública de Menorca 2015) haciendo una puesta en común de qué entendemos por “crisis” y por “esta crisis”. También sobre qué conceptos y valores implícitos (y a veces no explícitos) construyen el discurso hegemónico (sobre el origen y sustancia de la crisis) y como construir uno contra-hegémónico. A continuación os hacemos el ultra-resumen de esta discusión del primer día:

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Grupo del curso de Menorca 2015 (Lazareto de Mahón, 23 de septiembre de 2015)

  1. Esta crisis en la que estamos empantanados, no solo es económica, sino cultural y de valores. Aunque parece que arranca en 2008, esta solo es una fecha en que se hacen mas visibles procesos que tienen su origen varios años antes. Un ejemplo es el valor creciente que se daba (¿que se da?) al dinero y al consumo frente a la educación (tasas de absentismo y abandono escolar entre nuestros adolescentes relacionadas con la atractiva oferta laboral de la construcción)
  2. Se suele responsabilizar del origen de la crisis a los partidos políticos y a “los políticos”. Sin minimizar esta responsabilidad, debemos preguntarnos por la responsabilidad que tuvo la población en el origen de la crisis. No es tanto sostener el discurso de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, como reflexionar sobre cómo fuimos colaboracionistas de este cambio de valores y de la tolerancia frente a la corrupción. Si no hacemos esta reflexión y usamos como chivo expiatorio o cabeza de turco a los políticos (al igual que algunos usan a los inmigrantes como responsables del paro), no habremos aprendido nada de esta crisis y volveremos a ser fácilmente víctimas de la próxima. No aprovecharemos este momento para hacer cambios profundos en nuestra sociedad y gobernanza.IMG_20150922_090016
  3. Los recortes que se han dado (que se están dando) durante esta crisis, no solo son de recursos, sino de derechos (no solo se ha quitado la grasa, sino también el músculo e incluso se han quebrado algunos huesos, es decir, algunos de los pilares de nuestro estado social y de derecho, tal como se configuró). Los jóvenes sentimos que hemos sido expulsados para siempre de este “paraíso” (de trabajo estable, pensión, acceso a la vivienda, a poder formar una familia, a tener un futuro…), con la excusa de la crisis.
  4. Cuando nos reunimos para hablar de estos temas, “predicamos para la parroquia”. Estamos los mismos y mismas, y nuestros mensajes no llegan a “los otros y otras”. Tenemos que ser inteligentes y sacar este debate afuera de la parroquia. Hacer llegar la información disponible (por ejemplo, sobre el impacto de la crisis en la salud y las desigualdades sociales) a los ámbitos a los que normalmente no llega.
  5. Para hacer un análisis de este proceso que generó la crisis hace falta una perspectiva histórica, que no siempre tienen las generaciones más jóvenes (“Yo tenía 15 años cuando empezó la crisis. No conozco el mundo anterior…”)IMG_20150922_090025
  6. Aunque actuemos en nuestros sitios de trabajo y residencia (en lo local), debemos pensar en global para abarcar todas las claves de esta crisis y encontrar abordajes más eficaces. La interconexión y el trabajo en red es vital.
  7. “La crisis” es una palabra omnipresente en los medios de comunicación desde hace varios años. Creemos que esta publicitación machacona ha servido para generar miedo (miedo a perder tu empleo, miedo a perder todo si no te callas o no te conformas con lo que tienes o te imponen,…), más que para articular la indignación.
  8. Los valores imperantes en nuestra sociedad capitalista, individualista y consumista han dado lugar a unas generaciones jóvenes poco autónomas (muy dependientes) y poco resilientes, que se han visto poco preparadas para enfrentar las situaciones de crisis y perdida del nivel económico de sus familias.
  9. El hecho de que haya individuos de familias pobres que poseen super-smartphones provoca criticas y acusación de incoherencia e irresponsabilidad. Hay que considerar que el móvil es un signo de status (y de no exclusión)y que la apariencia (incluido el vestir) también es una necesidad para la integración social (o encontrar empleo).
  10. Se perciben opiniones que intentan criminalizar la pobreza y solo responden a una visión sesgada basada en los valores de la clase media. Debemos conocer cada caso y su circunstancia, sin generalizar
  11. Las desigualdades sociales son un fenómeno muy complejo. ¿Tenemos las adecuadas herramientas para medirlas?

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[Durante la crisis] “No solo se ha quitado la grasa, sino los músculos, e incluso se han quebrado algunos huesos”

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El ex-consejero de Salud de Castilla-La Mancha y miembro del Comité ejecutivo del PP, José Ignacio Echániz, sosteniendo en 2012 que en vez hablar de recortes debemos hacerlo de “ajustes” sobre “los márgenes de eficiencia” que tiene el sistema, para “hacer más cosas y mejor”. Se refería a los gastos farmacéuticos, pero formaba parte del discurso de que “las reformas” del PP durante la crisis, se iban a centrar en “quitar la grasa del sistema (las ineficiencia), sin tocar el músculo”.

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