El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Hoy empezamos una serie sobre el sistema sanitario en Colombia que culminará con el relato sobre uno de los proyectos de salud comunitaria más valioso de América Latina (y del mundo), que conocí el pasado mes de noviembre de 2015, al ser invitado para evaluarlo: “Territorios Saludables” de la Alcaldía de Bogotá. Tremendo esfuerzo colectivo, invisibilizado y en riesgo de ser ahora desmontado por el nuevo gobierno municipal del alcalde Enrique Peñalosa (ojalá sea capaz de valorarlo resistiendo tentaciones sectarias).

Pero para que entendáis su valor, necesito que antes conozcáis cómo se ha organizado el sistema sanitario colombiano en los últimos 25 años: con una curiosa mezcla ente el reconocimiento constitucional al derecho a la salud y la hipersegemantación de la atención sanitaria entre decenas de aseguradoras privadas (EPS), que a su vez contratan a centenares de  centros sanitarios privados (IPS), que dificultan dicho acceso a la salud para muchos colombianos y colombianas.

Es decir: el mismo proceso de segmentación (financiación-provisión, copagos) y privatización que se intentó en España y que las mareas blancas y la ciudadanía ha frenado a día de hoy. Pero que en cualquier momento, puede reactivarse. Desde este punto de vista, Colombia es un buen ejemplo de porqué debemos seguir resistiéndonos y defender nuestro sistema de sanidad publica y universal, frente a modelos que en Colombia se han demostrado como insostenibles, ineficaces, ineficientes y que lesionan gravemente la equidad en salud.

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Sanitas (propiedad del fondo de inversiones Bupa: British United Provident Association) es una de las mayores aseguradoras sanitarias (EPS), que operan en el “mercado de la salud” colombiano, con fondos provenientes de las cotizaciones de miles de colombianos y colombianas, que no se invierten en los centros sanitarios públicos.

La ley 100

Hay muchas cosas admirables en Colombia[1], pero el sistema sanitario colombiano (definido por la famosa Ley 100 de 1993[2]) es un modelo de atención que no importaría a España. Al contrario, solo es muy valioso para nosotros y nosotras, para tener una imagen real de cómo se empobrecería nuestro Sistema Nacional de Salud si la Marea Blanca y otras formas de resistencia no hubieran puesto limites a su privatización y segmentación.

“[Conocer el sistema sanitario colombiano] es muy valioso para tener una imagen real de cómo se empobrecería nuestro Sistema Nacional de Salud si la ‘Marea Blanca’ y otras formas de resistencia no hubieran puesto limites a su privatización y segmentación”.

Lo resumiría en que esta basado en el aseguramiento, y en la separación entre  empresas aseguradoras (llamadas paradójicamente Empresas Promotoras de Salud-EPS-aunque la promoción de la salud no forma parte en absoluto de sus prioridades) y empresas proveedoras de servicio (llamadas Instituciones Proveedoras de Salud-IPS).

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Logos de algunas de las EPS de Colombia. Fuente: http://bermudezabogadosasociados.blogspot.com.es/2012/10/la-responsabilidad-civil-solidaria-de.html

El sistema se llama Sistema General de Seguridad Social en Salud (Sgss) y transforma las funciones del estado que se limitan a la regulación[3] a través de la Superintendencia General en Salud, dejando en manos de actores privados el aseguramiento[4] y la prestación de servicios de salud. Estos servicios abarcan la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación, según niveles de complejidad. Según la profesora Borrero[5]: “…el cambio más importante correspondió a la Red Pública Hospitalaria (al sistema sanitario público[6]). El Sgss definió un proceso de transformación de los hospitales en Empresas Sociales del Estado (ESE) que debían competir con IPS privadas, en el recién creado mercado de la salud, por los contratos para la atención a la población afiliada al Sgsss”. Además las ESE tienen autonomía administrativa y financiera (lo que en principio suena bien, pero…) tenían que ser “auto-sostenibles” (¡Ay!), es decir, tenían que “buscarse la vida”, lo que generó una profunda crisis del sistema sanitario público y su descapitalización y empobrecimiento. Un sistema público pobre para atender a pobres, y un sistema privado para atender al resto, ofreciendo diferentes nivel de calidad en función de su capacidad de copago.

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Portada del libro de la profesora Yadira Eugenia Borrero Ramírez “Luchas por la salud en Colombia” Editorial Pontifica Universidad Javeriana. Santiago de Cali, 2014

Bogotá, como ejemplo del lio de las EPS y las IPS

A cada trabajador su empresa le asigna una EPS, que a su vez contrata con varias IPS (servicios médicos). Los centros sanitarios de estas IPS no tienen porque estar situados en el área de residencia de los asegurados. De hecho, no suelen estarlo. Bogotá es una ciudad que tiene, como Madrid, un gradiente social norte-sur. La población más humilde se concentra en el sur. La más pudiente en el centro y norte de la ciudad y/o cercana a la falda de la sierra, que se levanta al este de la gran concentración urbana de Bogotá (18 millones de habitantes). La mayoría de las IPS están en las áreas más céntricas o pudientes (recordar la Ley de Atención inversa enunciada por Julian Tudor Hart en 1971[7]).

Bogotá, como otras grandes ciudades latinoamericanas, tiene un inmenso problema de movilidad. Los atascos (trancones, como los denominan ellos y ellas) forman parte de la vida cotidiana y el transporte publico es muy deficiente y dependiente de una red de autobuses (Transmilenio y buses periféricos[8]). Desplazarse al centro de Bogotá, para recibir servicios sanitarios, puede suponer una jornada de varias horas.

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Imagen de una protesta contras las EPS en las calles de Colombia. Fuente: Publimetro febrero 2016 

Pero lo peor, no es el tiempo de transporte, sino que es frecuente que estas IPS tengan una cartera de servicios muy reducida, que debe ser completada por copagos. Incluso que la teórica cartera de servicios contratada no se haga efectiva, por falta de recursos o por pura negligencia (la lógica mercantilista de las EPS e IPS desembocan en la reducción de costes y la minimización de inversiones). Es decir, que para muchos bogotanos y bogotanas (y colombianos y colombianas), el tener la tarjeta sanitaria de su EPS, no le garantiza que tengan asistencia sanitaria. Hay un nivel de exclusión sanitaria notable de una mayoría de la población, especialmente de la más humilde (que no puede complementarla con copagos), pero también alcanza a la clase media.

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“…para muchos colombianos y colombianas, el tener la tarjeta sanitaria de su EPS, no le garantiza que tengan asistencia sanitaria”

Hay un dato que me escandalizó: las EPS cobran por numero de asegurados (UPC), independientemente del numero de actos realizados (aunque las IPS contratadas no den el servicio médico contratado, las EPS siguen cobrando). Es decir, no tienen apenas estímulos para generar demanda. Uno puede cambiarse de EPS (no sin cierta dificultad), pero es inútil, pues todas ofrecen similares niveles de “servicio”. En Colombia la desatención sanitaria solo se resuelve demandando a las EPS a través de los juzgados (son las acciones de tutela[9]), que aunque pueda ser una vía eficaz, requiere que se tenga del asesoramiento y gestión legal oportunas.

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Imagen publicitaria de una EPS de Colombia. Los anuncios publicitarios de servicio médicos están omnipresentes en las calles y medios de Colombia

La cartera de servicios clínicos de las EPS se denomina POS (Plan Obligatorio de Salud[10]). Los asegurados deben teóricamente también recibir una serie de servicios colectivos o preventivos, denominados PIC (Plan de Intervenciones Colectivas), que suelen estar en manos de los municipios, pues las EPS demostraron su desinterés por los mismas (y como consecuencia empeoraron radicalmente los indicadores de salud como la mortalidad materna o la infantil)[11]. Estos municipios, con el presupuesto que reciben del estado para el PIC, subcontratan con otras entidades que dan servicios de prevención y promoción de la salud de muy baja calidad (la mayoría se reducen a charlas o consejos médicos). Algunos municipios, como Bogotá, se basaron en esta obligación de prestar los servicios del PIC, y en una lectura amplia, pero precisa, del olvidado y reducido concepto de Atención Primaria de Salud (según Alma Ata)[12] , para legitimar el despliegue en el terreno de los equipos de “Territorios saludables” (que en otras entregas veremos)

En ocasiones, los y las colombianas deben recurrir a “las acciones de tutela” (judicial) para acceder a servicios de salud negados, es decir, necesitan denunciar judicialmente a las EPS

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El complejo sistema sanitario colombiano (Sgss) y su flujo de recursosFuente:http://bvs.insp.mx/rsp/articulos/articulo_e4.php?id=002618 

Contributivo, Subsidiado y Vinculado

No sé si a estas alturas me seguís, u os habéis perdido. De cualquier forma, tengo que añadir otra vuelta de tuerca para explicar este complicadísimo sistema (complicación que no es nada inocente). Una parte de la población no está asegurada (por ejemplo, los que trabajan en la economía sumergida, que en Colombia llaman “trabajo informal”); coinciden que son las familias más modestas. Estas reciben atención sanitaria de centros sanitarios públicos a través del llamado “régimen subsidiado[13] (los que tienen EPS pertenecen al régimen “contributivo[14]). Pero también en el régimen subsidiado se separan los aseguradores (el Estado, a través de las ARS) y los proveedores: las llamadas Empresas Sociales del Estado (ESE), que actuarían a modo de IPS públicas para dar servicios a las personas acogidas al régimen subsidiado. De acuerdo con esta lógica mercantilista, tienen que demostrar autonomía financiera (es decir buscarse ingresos). Para ello, también atienden a los del régimen contributivo, compitiendo con las IPS privadas.

Las ESE cobran por servicios prestados, al usuario que pueda permitírselo y a las personas afiliadas al régimen subsidiado (un pago que efectúan las ARS siempre posteriormente, lo que lleva a una falta de fondos crónica y a la imposibilidad de planificación de actividades[15]). Deben atender también a los “vinculados[16], cuya atención en salud depende, desde un punto de vista financiero, de los gobiernos locales. Según un informe de Médicos sin fronteras, en 2002 el déficit operacional de la red pública ya rondaba el billón de pesos[17].

“los hospitales (centros sanitarios) públicos sólo reciben recursos a través de las EPS por facturación o servicios prestados, y contratan los mismos con una ARS para atender a la población vinculada o subsidiada. En estas circunstancias, para muchos hospitales es imposible mantener una continuidad en el funcionamiento y la planificación de actividades, ya que no tienen recursos para prestar asistencia de calidad”

La población de Bogotá se distribuye aproximadamente entre un 70% del régimen contributivo y un 30% del subsidiado. En localidades de bajo nivel de renta, como es Cuidad Bolívar (que veremos en otra entrega) esta proporción es 60% contributivo y 40% subsidiado

Es importante resaltar que en una familia puede haber personas del régimen contributivo (por cotizar en sus empresas), pero que pertenecen a diferentes aseguradoras (EPS, las que les corresponde según su lugar de trabajo), junto con otros miembros de la familia que pueden ser del régimen subsidiado. Y cada EPS tienen sus propias IPS que se distribuyen por la ciudad (aunque como dijimos, no se suelen localizar en los barrios de baja renta). Esta circunstancia hace que: 1º No hay forma de ligar la información sanitaria, ni de riesgos, de una familia, pues sus historias clínicas están repartidas por varias IPS; y 2º tienen que moverse por la ciudad para conseguir asistencia sanitaria (en las IPS que tienen asignadas). Solo las ESE (hospitales públicos de 1º, 2º o 3º nivel), que dan servicios a los del régimen subsidiado, están localizadas en las 11 localidades (son el equivalente a nuestros distritos municipales) de las que se compone la ciudad de Bogotá. Hay al menos un hospital (centro de salud) por localidad. La red pública se organiza en varios niveles: UBA, CAMIS,….(que ya describiremos en las siguientes entregas)

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La crisis del sistema sanitario público (…) se relaciona con la enorme deuda que generan las EPS (…), tanto con las IPS (al no financiarlas adecuadamente, las IPS tienen justificación para reducir la calidad de los servicios o directamente no darlos) (…), como con el Estado (por la atención de los centros sanitarios públicos a los asegurados de las EPS o al no proveer los servicios preventivos que deberían)

 

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Imagen de la sala de espera de una IPS colombiana. Fuente: El Pais Colombia, 13 de enero de 2013 

¿No era el mercado el mejor gestor de lo público?

¿Cual es el resultado de este modelo? Os encontrareis con muchas opiniones en Colombia, muy determinadas por la posición política respectiva. Pero hay hechos incontestables. Uno de ellos curiosamente desdice lo que el neoliberalismo mas aduce para defender la gestión privada del sistema de salud: la eficiencia y la buena gestión. La realidad es que el modelo es ineficaz (por la desatención de una parte importante de la población) e ineficiente (por su coste en relación a su servicio[18]); es insostenible (por la sangría para las arcas públicas[19] [20]) e inequitativo (por depender el derecho de la salud del nivel adquisitivo). En la prensa colombiana es habitual la notica de la nueva quiebra de una EPS ( y a veces, la fuga de sus dueños con la caja bajo el brazo, dejando a cientos de miles de asegurados sin asistencia sanitaria) y del cierre de reputados centros sanitarios públicos[21], además de la liquidación de las aseguradoras públicas[22].

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“[Contradiciendo la supuesta eficacia de la gestión sanitaria privada]…La realidad es que el modelo (sanitario colombiano) es ineficaz (por la desatención de una parte importante de la población) e ineficiente (por su coste en relación al servicio); es insostenible (por la sangría para las arcas públicas) e inequitativo (por depender el derecho de la salud del nivel adquisitivo)”

En resumen, a pesar de sus enunciados, el sistema sanitario colombiano no asegura el derecho a la salud. La gran pregunta es: teniendo en cuenta los millonarios fondos públicos que mueve este “mercado de la salud”, ¿quién se beneficia? ¿quién es perjudicado? En otras palabras, y usando un lenguaje cheli: ¿quien se queda con la pasta?…y… ¿quién paga los platos rotos?

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En próximas entregas, seguiremos contextualizando el proyecto “Territorios saludables”, aportando información sobre el sistema sanitario y las desigualdades sociales en Bogotá y Colombia.

NOTA: Mi critica al sistema sanitario colombiano no supone ninguna critica a los miles de sanitarios colombianos y colombianas que trabajan en el mismo cotidianamente (muchas veces en difíciles condiciones) con una gran vocación de servicio. Además, no soy colombiano, ni soy uno de los muchos expertos y expertas en el complejo sistema sanitario colombiano. Este texto, y los que vendrán, solo son fruto de mi intento (modesto, pero sincero y honrado, y animado por mi querencia por Colombia) por comprenderlo y por compartir mis impresiones. Por ello, puedo estar equivocado y pido disculpas, si es el caso. Agradecería que cualquier lector o lectora que se anime a corregirme y a contribuir al debate respetuoso, utilice la sección de comentarios para ello. Se lo agradeceremos todos y todas.

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[1] Ver en este blog “Colombia es…”

[2] Es importante conocer el contexto socio-político en que se generó esta ley; fruto del proceso de revisión constitucional de 1990 por el que se intentó compatibilizar un espíritu liberal igualitarista que abogaba por el reconocimiento del Estado Social de Derecho (ESD, junto con las directrices neoliberales internacionales del Consenso de Washington del FMI (ver: El FMI es malo para la salud” ) que empujaba por el desarrollo de un mercado de la salud. El resultado fue dar vía libre a este mercado, a la vez que se establecía una jurisprudencia garantista del derecho a la salud desplegada por la corte Constitucional , tal como dice la profesora Yadira Borrero en su publicación “Lucha por la salud en Colombia”. Es decir, se permitía un sistema sanitario, que difícilmente podía cumplir la condición de universalidad (mucho menos la de público), a la vez que se establecía un sistema para reclamar judicialmente los casos de desatención.

[3] Le corresponde al estado definir las políticas de salud y establecer mecanismos de inspección, vigilancia y control.

[4] Implica la responsabilidad de gestionar el riesgo financiero y sanitario de la población afiliada al Sgss. Para el desarrollo de esta función se crearon Administraciones del Régimen Subsidiado (ARS), responsable de la población pobre que no cotizaba; y las EPS responsables de la población del régimen contributivo.

[5] Yadira Eugenia Borrero Ramírez “Luchas por la salud en Colombia” Editorial Pontifica universidad javeriana. Santiago de Cali, 2014. Una parte importante de este articulo se beneficia del valioso libro de la profesora Yadira, además de las observaciones y lecturas del autor

[6] En Colombia se denomina “hospital” tanto a centros especializados con internamiento (con camas hospitalarias), como lo que nosotras llamamos centros de salud. Se categorizan en hospitales de primer, segundo y tercer nivel.

[7] Hart JT. The Inverse Care Law. Lancet. 1971; i:405-12.

[8] Fue en el anterior gobierno municipal de Enrique Peñalosa donde se construyó este sistema del Transmilenio, desechándose la idea de la construcción del Metro que iba a ser financiado por inversores chinos.

[9] Los servicios que no se garantizan a través de los regímenes de atención (ver en siguiente nota: POS) deben ser sufragados por los usuarios (Copagos). Sin embargo, a través de la acción de tutela, la población empezó a demandar servicios no cubiertos en los planes de beneficio, es decir, los servicios No POS, basándose en el reconocimiento del derecho a la salud, que se consolida con la Sentencia T/760 de la Corte Constitucional de 2008, como derecho fundamental autónomo y por ello tutelable directamente. Cuando los usuarios interponen acciones de tutela (denuncian a las EPS) y los jueces fallan a su favor, las EPS hacen recobros a la cuenta nacional del Sgss, la cual se denomina Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga), dependiente del Ministerio de Sanidad con poco personal y limitada capacidad de inspección. Las EPS, a través de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) sabe muy bien cómo hacer en este complejo sistema de financiación, para que al final quien pague sea el estado.

[10] El sistema es más complejo, pero no quiero aburriros: hay un Plan de Atención Básica (PAB), común a los tres regímenes (contributivo, subsidiado y vinculado), complementado con un POS, diferente según tipo de régimen. En la practica el POS se limita al acceso a un conjunto de actividades clínicas (llamadas Mapipos) y medicamentos esenciales, con menos restricciones en el régimen contributivo. El PAB cubre las acciones de salud pública, que incluyen acciones colectivas (prevención y promoción de la salud) y las individuales que llaman de “alta externalidad” (ejemplo, atender un caso de tuberculosis). A partir de 2007 el PAB se denomina Plan de salud Pública de Intervenciones Colectivas (PSPIC), que algunos simplifican como PIC (Plan de Intervenciones Colectivas). Como veis, a los colombianos les encanta las siglas y los acrónimos.

[11] El proceso de reforma sanitaria que supuso la ley 100 (para algunos de contrarreforma), con la creación del mercado de la salud, fue paralelo a un proceso de descentralización administrativa en los departamentos (el equivalente a nuestras CCAA; aunque con menos competencias) y los municipios (son los llamados “entes territoriales”, junto con los distritos: Bogotá es un un distrito con varias (11) municipalidades. El PIC se financia a cargo del estado, a través de los impuestos (al contrario del resto de prestaciones asistenciales que se hace vía cotizaciones), pero corresponde a los entes territoriales el prestar estos servicios de salud pública.

[12] “Según la Ley 1122 de 2007, se definen tres modelos de atención en Colombia: atención primaria de salud, salud familiar y comunitaria y atención domiciliaria. (…) Algunas entidades territoriales organizan las prestaciones del PIC siguiendo los postulados de la Atención Primaria en salud” (Alexander Gómez, Juan Carlos Eslava, Sandra Camacho. “Aportes al mejoramiento de la gestión de la salud pública en Colombia”, Bogotá, 2012, ACEMI). EL PIC incluye también las acciones de saneamiento ambiental y de vigilancia epidemiológica.

[13] La personas que no cotizan reciben subsidios para acceder al Sgss. Estos subsidios se entregan a las ARS (os doy un premio si todavía os acordáis: Administraciones de Régimen Subsidiado, es decir, las EPS públicas). Para la prestación de servicios de salud en este régimen, se establecen contratos entre los municipios y las ARS. Los servicios son prestados generalmente por las ESE (eso: Empresas Sociales del Estado, que es como se renombraron los centros sanitarios públicos…bufff! que cansino galimatías!!)

[14] El pago por la afiliación al Sgss corresponde al empleador y al empleado. Las personas con ingresos superiores a 4 salarios mínimos, contribuyen con un 1% sobre su sueldo como solidaridad con el régimen subsidiado.

[15] Las ARS suelen estar a su vez “asfixiadas” financieramente. Según el informe mencionado de Médicos sin fronteras, en 2002 su financiación dependía “de un 1% de los ingresos solidarios del régimen contributivo; de los impuestos de armas y explosivos; el Fosyga; las Cajas de Compensación Familiar; recursos del situado fiscal y un 15% de inversión de los municipios”.

[16] No os quiero rematar, por eso evitaba deciros que hay un tercer régimen llamado “vinculado”, que es un régimen de transición para aquellos colombianos y colombianas que no tenían recursos para afiliarse al contributivo, pero que el estado no podía subsidiar. También se llama Población Pobre No Asegurada (PPNA).

[17] “En definitiva, los hospitales públicos sólo reciben recursos a través de las EPS por facturación o servicios prestados, y contratan los mismos con una ARS para atender a la población vinculada o subsidiada. En estas circunstancias, para muchos hospitales es imposible mantener una continuidad en el funcionamiento y la planificación de actividades, ya que no tienen recursos para prestar asistencia de calidad” (Dra. Stella Quintana. “EL ACCESO A LOS SERVICIOS DE SALUD EN COLOMBIA” – MEDICOS SIN FRONTERAS 2002. Accesible en: http://www.disaster-info.net/desplazados/informes/msf/accesosaludcol.htm )

[18] No es que Colombia se gaste o invierta mucho en salud: según el Banco mundial, el gasto sanitario público de Colombia en 2013 fue 13.322 millones € (283 € per capita), lo que representa un 5,2% del PIB (6,8% si sumamos el gasto sanitario publico y privado; en España el gasto sanitario total de ese año fue el 8,9% del PIB) y es el 16,05% del gasto público total. Este gasto se encuentra entre los mas bajos de Latinoamérica. Sin embargo, en relación al nivel de cobertura de servicios y población, la ineficiencia de la inversión de esos 13.322 millones € es bastante patente.

[19] La crisis del sistema sanitario público no solo se relaciona con las dificultados que han tenido los centros públicos para competir en el mercado (al transformarse los hospitales en ESE), con bajos recursos y capacidades, sino con la enorme deuda de las EPS con las IPS (al no financiarlas adecuadamente, las IPS tienen justificación para reducir la calidad de los servicios o directamente no darlos), el crecimiento de la infraestructura privada de prestación en Colombia (sin una racionalidad planificadora basada en la necesidad) y la propia política estatal de privatización. La deuda de las EPS también es con el Estado al no proveer los servicios preventivos que deberían o por atender a sus asegurados.

[20] Para mas información sobre el papel de los actores (EPS, ES,; ARS), el origen de las deudas y el impacto en los diferentes hospitales y departamentos de Colombia, ver: http://www.disaster-info.net/desplazados/informes/msf/accesointermediarios.htm ).

[21] “Además de la reducción de las plantillas publicas en las sucesivas “reestructuraciones modernizadoras”, y la flexibilización en la contratación (=precarización), se unió el cierre, liquidación y venta de una parte importante del patrimonio público, como el hospital San Juan de Dios en Bogotá, el hospital Erasmo Meoz, de Bucaramanga, y otros” (Borrero, 2014, pág. 75)

[22] “A principios de la Ley 100, había 3 grandes aseguradoras públicas: Instituto de Seguro Social (ISS), Caja Nacional de Previsión Social (Cajanal) y la Caja de Auxilios en los ramos Postal y telégrafos (Capecom). Cadañal se liquidó en 2009. La clínicas del ISS -parte del patrimonio público- han sido vendidas a actores privados. La única EPS publica que persiste hoy es Caprecom, institución que para muchos ha sido tomada para uso clientelar por la clase política colombiana” (Borrero, 2014, pág. 72)

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Este post forma parte de la serie “Territorios Saludables”, que consta de las siguientes 10 entregas (os dejo los links a todas):

El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar

Territorio Saludable (I): la joya amenazada de la salud comunitaria de Bogotá

Territorio Saludable (II): Un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá)

Territorio Saludable (III): Todos los nombres

Territorio Saludable (IV): La dentadura como sello de origen social

Territorio Saludable (V): La tapicería clandestina de Gregorio y Lucia

Territorio Saludable (VI): Un privilegiado mirón de las heridas abiertas de la desigualdad

Territorio Saludable (VII): Las tres familias a la sombra del señor Marcelo

Territorio Saludable (VIII): El reclutamiento de profesionales

Territorio Saludable (IX): El futuro de TS

También podéis descargaros gratuitamente el relato completo editado en pdf en forma de libro, desde este enlace:  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

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Portada del libro  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

4 pensamientos en “El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar

  1. Respetado profesor, a pesar de algunas pequeñas inconsistencias en el funcionamiento de nuestro sistema de salud, hace usted una clara radiografía de las claras falencias de este modelo y que cobran vidas día a día. Hoy somos el segundo país del mundo con mayor número de casos de Zika, Chicunguña encontró el sustrato perfecto para generar epidemia y así toda suerte de problemas de salud pública, que hoy no tienen barreras, por ausencia de política pública en operación y la segmentación de un modelo que apostó a la rentabilidad y no al impacto, solo se piensa en recoger las ganancias a corto plazo, sin entender que trabajando articuladamente en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, a largo plazo quizás las utilidades podrían ser mayores.

  2. Por lo leido y por comentarios de personas que conozco en la zona de Armenia la asistencia sanitaria ahi funciona muy mal,conozco el caso de una persona de 33 años que sufrio una fractura en la columna vertebral,fue operado le pusieron un implante,lo volvieron a operar para quitarselo,pues esa persona lleva ahora mismo mas de un año con una herida abierta con supuracion,en estos momentos lleva ingresado otra vez en un hospital de armenia 22 dias y sin una solucion,aparte que dicho hospital carece de servicios minimos como son aire acondicionado y calefaccion y ya no digamos si tiene que tener un acompañante tiene que tirarse dia y noche sentado en una silla de madera o echarse en el suelo encima de una manta,soy español y aqui tenemos una de las sanidades publicas mejores del mundo por no decir la mejor,yo les diria a los gobernantes de paises latino americanos que copiasen de España.Aqui todos los españoles tienen acceso a la salud publica,las empresas tienen que tener a todos los trabajadores asegurados en la ss.seguridad social,las empresas pagan la mayor parte de seguros sociales,al trabajador le descuentan de la nomina un 4,7 por ciento,aparte tenemos mutuas de accidentes de trabajo si un trabajador se accidenta las mutuas corren con los gastos tanto de hospitalizacion,medicamentos y transporte,y ya no me estiendo mas seria muy largo de contar todos los beneficios que tenemos los españoles,Diganle a su presidente que vaya copiando del sistema de salud que tiene España,el nombre de la persona hospitalizada, se sus apellidos son Salazar Solorza le acompaña su madre dia y noche Mharta Sofia Solorza Galeano un saludo desde España.

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