Territorio saludable (II): un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá)

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Después de haber descrito anteriormente el sistema sanitario colombiano (ver: El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar) y el proyecto Territorio Saludable (ver: Territorio Saludable (I): la joya amenazada de la salud comunitaria de Bogotá), hoy iniciaremos el relato a mi visita de campo a Ciudad Bolivar, una de las localidades de Bogotá, donde acompañé a un equipo de TS en su jornada de trabajo.

Introducción

He escogido el relato como forma de transmitir mis observaciones durante esta visita de campo, realizada el 18 de noviembre de 2015. Como tal relato, lo expresado depende totalmente de mi subjetividad, la cual no intento enmascarar, sino todo lo contrario, usarla como instrumento para facilitar que el lector o lectora tengan acceso a las sensaciones y reflexiones que surgieron cuando entré en contacto con esta comunidad y con los profesionales que la cuidan. Descripciones y sensaciones que se pierden cuando se usa un formato clásico de “informe objetivo de hechos”. Las fotografía insertadas también son un apoyo gráfico complementario al relato. He intentado preservar en lo posible la confidencialidad de las personas visitadas (no de los profesionales, a los que identifico como homenaje a su valiosa labor), cambiando su nombre, minimizando las pistas sobre su lugar de vivienda y no incluyendo fotos de las vistas a los ámbitos familiares (excepto las ya publicadas).

La visita a Ciudad Bolívar

La Coordinadora de Salud Pública del territorio que iba a visitar esa mañana, Paola Lozano, me recogió en el hotel del centro de Bogotá en el que estaba alojado, en un vehículo del hospital Vista Hermosa[1] (centro de salud de Ciudad Bolívar). Con la ayuda de una apps de su Smartphone (Buey?), iba indicando al conductor el laberinto de calles que debía tomar, para evitar en lo posible el denso trafico de la primera hora de la mañana (7 am[2]).

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Vista del moderno centro de Bogotá desde el hotel donde estaba alojado, que contrasta con las imágenes que veremos luego. Noviembre, 2015. Fuente: Javier Segura del Pozo

Es difícil describir la impresión que causa la repentina visión del abigarrado acumulo de viviendas de ladrillo basto sin remozar, que tapizan en vertical toda la ladera de los cerros, donde se extiende Ciudad Bolívar. Es una enorme extensión de cubículos humanos, pegados uno al lado del otro, con los cables eléctricos y telefónicos a la vista, y al que se accede por estrechas calles de conducción arriesgada. O por empinadas escaleras o meras rampas muy inclinadas de tierra y escombros. En Ciudad Bolívar habitan más de 600.000 personas y miles de perros. Hay perros por todas partes y de todos los tamaños. Es uno de los núcleos de Bogotá con mayor densidad de población, siendo frecuentes las viviendas habitadas por 3 o 4 familias.

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Mi visión al llegar a Ciudad Bolívar. Noviembre, 2015. Fuente: Javier Segura del Pozo

Pocas casas tienen sus fachadas de ladrillos remozadas de cemento y pintadas de colores (como las que vi hace unos años en los cerros de Caracas), pues parece ser que el coste de estos materiales no está al alcance de sus moradores. Muchas parecen primitivas autoconstrucciones. En lo más alto del cerro, están las chabolas más frágiles y precarias, con un abastecimiento de agua de alto riesgo y sin saneamiento; de forma que en este marco de pobreza general, te das cuenta de que hay diferentes grados de pobreza. Aquí se ve que la desigualdad social es relativa y depende siempre con quien te comparas. Las viviendas más modestas del sur de Madrid (Villaverde o Usera) serían autenticas mansiones para los habitantes de Ciudad Bolívar (probablemente serian de los estratos 2 o 3).

ciudad bolivar

Imagen de una calle de Cuidad Bolívar desde el vehículo: pocas casas tenían la fachada remozada y pintada y los cables cruzaban las calles. Noviembre, 2015. Fuente: Javier Segura del Pozo

Como he dicho antes, no era la primera vez que veía este tipo de “urbanismo”, si se puede decir así. Me recordaban a los barrios pobres que rodean Caracas, como el de Catia, que visité hace unos años cuando fui a conocer la “Misión Barrio Adentro”, o las “comunas” de Medellín, inmensas colmenas humanas que han tenido más fácil acceso al centro próspero de la ciudad, mediante la fantástica iniciativa de “urbanismo social” del Metrocable[3] (al parecer, aquí también había una iniciativa de Metrocable que, según me dijeron, quedará paralizada con el cambio de gobierno).

Llegar con el vehículo blanco 4×4 a Ciudad Bolívar, acompañado por los sanitarios locales, para hacer entrevistas a la gente, observar y hacer una evaluación del proyecto “Territorio saldable”(TS), me recordaba las misiones en Líbano y Palestina que había realizado hace varios años con la OMS. Había muchas cosas en común: La sensación de privilegiado observador en un entorno de condiciones de vida difíciles, la responsabilidad de realizar un buen trabajo, la visita a barrios y villas, que aunque no están destruidas por la guerra (como fue el caso del sur de Libano),  están formados por modestas viviendas, en medio de las cuales destacaban los edificios públicos construidos con otros materiales (más solidos y bellos) de los hospitales (centros de salud)[4]. También el entusiasmo y la dedicación de profesionales de la salud en terrenos difíciles y , a veces hostiles.

En la UPA Limonar

El equipo local de TS tenia su sede en la UPA Limonar. Es una UPA especializada en atención a personas con diversidad funcional, que en esos momentos no estaba siendo dedicada a ese fin.

Upa limonar

Vista de la fachada de la UPA Limonar.

En la entrada del centro, había una actividad frenética de profesionales (equipados con la característica chaquetilla blanca y las mochilas de TS), que se preparaban para salir a trabajar “al terreno”, en el par de vehículos que los estaban esperando. Un grupo de ellos me dio la bienvenida. Al frente estaba la simpática coordinadora del equipo del Territorio 2, Karen Sofia Caviedes Páez. Paola Lozano, la coordinadora de Salud Pública que me habia recogido en el hotel, le pasó el testigo a Karen (de acompañar al “evaluador internacional”) y se retiró a su sede de trabajo que estaba en otro edificio.

Me ofrecieron sentarme delante de una pantalla, con un sabroso “tinto” matutino en la mano, acompañado por otros miembros de los ERI y del ERC del territorio, a los que luego acompañaria y conocería. No sin un cierto nerviosismo inicial, Karen, se esforzó amablemente en describirme, de forma precisa, “su” territorio y la tarea diaria de los equipos, con la ayuda de la proyección de una cuidada presentación en diapositivas.

Vista Tesoro (C Bolivar)

Vista general del territorio de Ciudad Bolivar. 

Si entendí bien, Ciudad Bolívar tenia 14 Territorios. Como dije, el equipo de Karen daba cobertura al Territorio 2 (“Tesoro”). Formaban parte de la estructura de Coordinación de Salud Pública de la localidad (dirigida por Paola y dependiente de la Secretaria de Salud de la Alcaldía), que además de la coordinación territorial, tenia unidades de vigilancia epidemiológica y ambiental y de una coordinación intersectorial, tal como figura en este esquema:

organigrama

Los equipos territoriales prestan servicios de Salud Colectiva, ordenados en los 7 PROGRAMAS TRANSVERSALES de TS:

  • Programa Niñez: creciendo saludables
  • Programa Adolescencia y Juventud
  • Programa la Adultez
  • Programa la Vejez
  • Programa para la salud plena de las mujeres
  • Programa para las poblaciones diversidades
  • Programa de territorios ambientalmente saludables

Que se desarrollan en lo que ellos y ellas llaman “territorios sociales”, a través de los siguientes 7 “ámbitos de vida cotidiana”: Familiar, Escolar, Laboral, Espacio publico, Comunitario, Instituciones protectoras para la vida y la salud, y Territorio y ambiente

El territorio Tesoro se zonifica en 20 Microterritorios

Microterritorios

Mapa de los 20 microterritorios de los que se compone el Territorio “Tesoro” (uno de los barrios de Ciudad Bolivar-Bogotá)

Las “problemáticas” principales identificadas eran:

  • Familias flotantes
  • Inseguridad
  • No separación de residuos
  • Tenencia inadecuada de mascotas
  • Ampliación demográfica sin control
  • Viviendas en zona de alto riesgo

Para cubrir los 20 microterritorios contaban con varios ERI, un ERC y un equipo gestor. Evidentemente no tenían 20 ERI, pues el total de profesionales que disponían eran: 6 médicos/as, 10 enfermeros/as y 40 auxiliares de enfermería[5]. Es decir, había recursos compartidos en varios mcroterritorios y solo las auxiliares de enfermería pueden tener al parecer una atención exclusiva para cada microterritorio.

El ERC del territorio constaba de: 1 Odontologa, 2 Higienistas Orales, 1 Ciencias Ambientales, 4 Tecnicos Ambientales, 2 Tecnicos Ocupacional, 3 Terapeutas, 3 Trabajo Social , 5 Psicologos, 1 Agente De Cambio, 1 Gestor Comunitario y 1 Gestor Comunitario Etnias

Al escuchar la composición de la plantilla, tuve un especial interés en las figuras de gestores comunitarios y de agente de cambio. Me explicaron que se seleccionaban entre los lideres comunitarios, que se integraban en el equipo y servian de enlaces con la comunidad. El gestor comunitario era el enlace con toda la comunidad y el agente de cambio y el gestor de etnias, se encargaban de la relación con las personas discapacitdas y con las minorias etnicas respectivamente. Desgraciadamente, no tuve ocasión de conocerlos personalmente.

Según Karen, además de visitar los domicilios de las familias, los equipos del territorio Tesoro prestaban sus servicios en diferentes ámbitos institucionales socioeducativos de los barrios que cubrían (6 IED o centros escolares, 8 jardines o escuelas infantiles, y 64 HCB infancia y 8 FAMIS). Al llegar a este punto ya tenia una buena empanada de acrónimos (EPS, IPS, ESE, UBA, CAMI, ERC, ERI,…) y pedí ayuda (o un glosario de acrónimos). Me aclararon que las HCB y FAMIS eran escuelas infantiles atendidas por “madres comunitarias”. Son formas históricas de apoyo mutuo y autoorganización comunitaria para cuidar niños, ancianos y discapacitados, que posteriormente han recibido magras subvenciones estatales (las madres comunitarias ganaban menos de 300€, por debajo del Salario Mínimo).

También me llamó la atención que mencionaban al puesto local de la policía (CAI) como una institución de apoyo. Lo cual no era extraño si tenemos en cuenta el desafío de la inseguridad en su trabajo cotidiano (muchos habían sufrido robos de celulares y de zapatillas deportivas y en algunos microterritorios, había una hora a partir de la cual no era recomendable estar en las calles).

CAI

Imagen del CAI o puesto de policía local

Como he dicho antes, una de las principales tareas de los ERI ha sido ser los ojos de la institución municipal. Incluso, diría que del Estado, pues han llegado donde ninguna otra instancia del estado ha llegado hasta entonces (ni siquiera la policía). Por lo tanto es ingente el volumen de información que han recogido y el mapeo intensivo del territorio al que sirven, como veremos luego.

Con orgullo, Karen me dijo que en poco más de dos años habían identificado 12.129 familias de Tesoro, de las cuales 12.000 habian sido ya “caracterizadas” (es decir, se habian visitado, recogido sus datos y realizado una evaluación de sus riesgos psicosociales y sanitarios). Más cifras: fruto de su caracterización, en ese momento tenian puestas sus antenas sobre 580 bebés menores de un año y 3.572 niños entre 1 y 5 años. Tambien sobre unas 180 gestantes, 184 “personas con pertenencia étnica”, 353 personas con discapacidad y 1.428 ”con condición crónica”. No menos importante era haber localizado y visitado 796 UTI (unidades de trabajo informal), es decir talleres y comercios de economia sumergida. Este era el recuento de “sus vulnerables”, a quienes querian dedicar su atención especial.

Tambien fruto de su caracterización, consideraban que un par de microterritorios (Recuerdo Sur y Divino Niño) necesitaban una atención especial, debido a la sigueinte problemática (os dejo tal como lo expresaron):

  • Situación psicosocial: condiciones de desplazamiento – Aseguramiento
  • Familias flotantes
  • Infraestructura vial – Deficiente transporte público
  • Poca presencia del Estado (curiosa expresión que se repite y que nos lleva a reflexionar sobre la función biopolítica de los equipos de TS)
  • Infantes al cuidado de menores de edad
  • Madres cabezas de familias
  • Viviendas no legalizadas
  • Desempleo
  • Nivel educativo bajo
  • Dependencia de Trabajo informal
  • Alto consumo de SPA (otro acrónimo para un eufemismo: “sustancias psicoactivas”, es decir, drogas)
  • Tenencia inadecuada de mascotas
  • Terreno con alto riesgo de deslizamiento

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Un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá), 18 de noviembre de 2015. Fuente foto: Javier Segura del Pozo

—————-

[1] Si queréis saber más, os recomiendo visitar la rica web que tiene este “hospital”, donde tenéis abundantes mapas, indicadores y un impresionante esfuerzo de transparencia: http://www.hospitalvistahermosa.gov.co/web/?q=node/524. Espero que sobreviva al cambio de gobierno municipal del 1 de enero de 2016.

[2] En Bogotá, como en la mayoría de Colombia, los días y las noches tienen 12 horas, casi constantemente a lo largo del año. Amanece a las 6 am y anochece a las 6 pm. La jornada laboral y escolar empieza al menos una hora antes que en España.

[3] Funicular que conecta estos inaccesibles barrios con la línea de Metro de superficie de Medellín, y que ha transformado la vida cotidiana de sus habitantes.

[4] Como es común en Colombia, estaban rodeados e hiperprotegidos por vallas metálicas y alambres de espinos.

[5] Teóricamente, cada ERI debería tener un profesional de medicina, otro de enfermería y dos auxiliares de enfermería.

——

Este post forma parte de la serie “Territorios Saludables”, que consta de las siguientes 10 entregas (os dejo los links a todas):

El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar

Territorio Saludable (I): la joya amenazada de la salud comunitaria de Bogotá

Territorio Saludable (II): Un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá)

Territorio Saludable (III): Todos los nombres

Territorio Saludable (IV): La dentadura como sello de origen social

Territorio Saludable (V): La tapicería clandestina de Gregorio y Lucia

Territorio Saludable (VI): Un privilegiado mirón de las heridas abiertas de la desigualdad

Territorio Saludable (VII): Las tres familias a la sombra del señor Marcelo

Territorio Saludable (VIII): El reclutamiento de profesionales

Territorio Saludable (IX): El futuro de TS

También podéis descargaros gratuitamente el relato completo editado en pdf en forma de libro, desde este enlace:  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

territorios-saludables_portada

Portada del libro  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

Un pensamiento en “Territorio saludable (II): un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá)

  1. ESPERANDO QUE SE FORTALEZA DICHO PROCESO PARA BIEN DE TODA LA COMUNIDAD QUE TANTO LO NECESITA.MAS EFECTIVIDAD EN LAS ACTIVIDADES Y MENOS BARRERAS DE ACESO A LA COMUNIDAD.EJEMPLO QUE UNA GESTANTE NO TENGA QUE SUPLICARLE A LA EPS QUE LE AUTORIZE UNA ECOGRAFIA

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