Territorio saludable (IV): la dentadura como sello de origen social

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Una vez visitadas las diferentes estancias de la UPA (el centro de salud), el equipo de Territorio Saludable me invitó a acompañarles a una jornada rutinaria en los dos vehículos que estaban esperando en la puerta. A medida que recorríamos las empinadas calles del “territorio”, se iban bajando los profesionales de los equipos en diferentes puntos, desde donde hacían sus visitas programadas, de uno en uno, o en parejas.

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Vehículo preparado, esperando a la salida de la UPA Limonar para trasportar a los profesionales a los “microterritorios”. Fuente: Javier Segura del Pozo, 18 de noviembre de 2015

La Escuela infantil

A mí me tocó acompañar a la odontóloga, Claudia Inés Quiroga, y a la técnica en salud oral, Diana Linet Sarmiento, a una escuela infantil, que se encontraba en una estrecha calle levantada por unas obras. Aparcamos el coche en una plaza cercana a una cancha de baloncesto, donde jugaban unos adolescentes. Me explicaron que ya estaban en vacaciones escolares (en Colombia, las vacaciones más largas no son las estivales, sino las de finales del año), excepto aquellos alumnos con peor rendimiento escolar, que debían repetir alguna prueba en esos días.

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Visita del equipo de salud bucodental a la escuela infantil (dcha: Diana Linet Sarmiento técnica en salud oral, y Claudia Inés Quiroga, odontóloga). Fuente: Javier Segura del Pozo, 18 de noviembre de 2015

Nos recibió, una “madre comunitaria”, una joven de poco más de 20 años, que nos acompañó a una alegre habitación, tapizada con divertidas imágenes de figuras infantiles y de ingenuos dibujos con mensaje, donde había un grupo de unas 15 encantadoras criaturas de unos 2-3 años (…¡para comérselos!). Al llegar, Claudia y Diana les preguntaron quienes éramos, y reconociéndolas con una sonrisa picarona, contestaron al unísono: “¡¡¡los médicos!!!”.

Nos hicieron una demostración de una divertida sesión de educación para la higiene dental, que se basaba en el juego colectivo y el canto de canciones con estribillos pegadizos sobre el mundo de la caries, los dientes, la necesidad de su cuidado, etc. Letras que se sabían muy bien, gracias al trabajo previo. Cogidos de la mano de “las médicas”, Claudia y Diana, disfrutaban moviéndose en corro y cantando al unísono los mensajes. Una vez sentados en sus sillitas, los peques competían en saber la respuesta correcta a las preguntas que les iban haciendo.

Luego, cada uno y una con su cepillo de dientes, seguían una sesión de cepillado colectivo, que era reforzado con la corrección individual de la técnica. Esta intervención en la escuela no era única y puntual, sino que formaba parte de un servicio o programa de 3 ó 4 sesiones, en las que se incluía una con la presencia de los padres, para que reforzaran la creación del habito en su entorno doméstico.

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Divertida sesión de higiene bucodental con el grupo de la escuela infantil. Fuente: Javier Segura del Pozo, 18 de noviembre de 2015

Era admirable el tiempo, el mimo y el cariño con que Claudia y Diana hacían su tarea y trataban a los niños, y la eficacia con que aprovechaban esta oportunidad única de enseñar hábitos de higiene desde las edades tan temprana. Era fácil pensar que estas acciones, aunque solo consiguieran consolidar estos hábitos higiénicos en una cuarta parte de este grupo, tenían un notable potencial preventivo en una población, en la que, por su nivel socioeconómico, el acceso a la atención odontológica es casi la ultima frontera sanitaria: la más difícil de alcanzar. Además, la dentadura, como sello significativo de la procedencia social, iba a determinar sus oportunidades de trabajo y movilidad social futura (entre otras cosas, obviamente).

——

Este post forma parte de la serie “Territorios Saludables”, que consta de las siguientes 10 entregas (os dejo los links a todas):

El sistema sanitario en Colombia: un buen ejemplo para evitar

Territorio Saludable (I): la joya amenazada de la salud comunitaria de Bogotá

Territorio Saludable (II): Un salubrista madrileño en Ciudad Bolivar (Bogotá)

Territorio Saludable (III): Todos los nombres

Territorio Saludable (IV): La dentadura como sello de origen social

Territorio Saludable (V): La tapicería clandestina de Gregorio y Lucia

Territorio Saludable (VI): Un privilegiado mirón de las heridas abiertas de la desigualdad

Territorio Saludable (VII): Las tres familias a la sombra del señor Marcelo

Territorio Saludable (VIII): El reclutamiento de profesionales

Territorio Saludable (IX): El futuro de TS

También podéis descargaros gratuitamente el relato completo editado en pdf en forma de libro, desde este enlace:  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

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Portada del libro  “Territorios saludables: la joya de la Salud Comunitaria de Bogotá”,

2 pensamientos en “Territorio saludable (IV): la dentadura como sello de origen social

  1. Hola,, buenos días, no sé si mi comentario es objetivo, ni siquiera sé si lo es la percepción que tengo cuando observo la forma de trabajar, la metodología, la buena organización y el cariño que ponen en sus trabajos o en sus tareas los puelbos latinoamericanos, pero lo cierto es que me da un poco de envidia. A lo mejor es que lo nuestro no lo apreciamos y lo de fuera sí, no lo sé, sigo con la duda.
    El reportaje encantador y entrañable.
    Saludos
    Isabel

  2. Gracias por el tiempo y la.dedicación que usted le brindó a los territorios saludables y a los profesionales que dia a dia trabajaban por sacar adelante un programa que beneficiaba a miles de familias de bajos recursos. Hoy a pocos días de que termine este programa del cual no sólo las familias que se beneficiarán con un programa de prevención y promoción si no las 7000 personas y familias que vivían con ese salario, mal o bien le prestación de servicios les daba para vivir. Se trató que este alcalde viera los beneficios de todos los programas involucrados con territorio saludable pero puede más la maquinaria privada que la calidad de vida de la gente. Gracias por mostrar lo que un buen proyecto puede hacer y mejorar la calidad de vida de la primera infancia, niños, adultos, adulto mayor, personas en condición de discapacidad, población LGBTI, habitante de calle, personas con problemas de consumo de sustancias psicoactivas, que tenían posibilidades de salir adelante con estas ayudas y ahora no se sabe que pasará con ellas.

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