Al día siguiente de las elecciones (a propósito de la nota “consulta de enfermería”)

Por Javier Segura del Pozo, Médico salubrista

Ayer se convirtió en viral por las redes sociales la foto con la que comienza este artículo. Por si alguien no puede ver bien la imagen, copiamos lo que dice el texto de la foto:
CONSULTA DE ENFERMERÍA.

Queremos informar de que a partir del día de hoy no se admitirán opiniones ni quejas sobre listas de espera, recortes en sanidad, sustituciones de personal, reducciones de plantilla o cualquier otro problema de índole política relacionada con la sanidad pública.

Esto es una consulta de Enfermería, no es un consultorio, ni un confesionario, ni un lugar para quejarse de la pésima situación del sistema sanitario. El momento para mostrar el descontento o cambiar fue el pasado 26 de junio de 2016.

Madrid 27 de junio de 2016.

Al día siguiente de las elecciones, una amiga francesa que lleva unos años viviendo en España me comentaba que en su país sería inimaginable que políticos con tantas evidencias de complicidad (activa o pasiva) con la corrupción, permaneciesen en su cargo al día siguiente de conocerse esa situación censurable (sin que la gente saliese a la calle a protestar y pedir su cese inmediato), y mucho menos que sean elegidos (revalidados) en las urnas. Ella lo asociaba con una costumbre muy presente en nuestra sociedad de quejarse sobre abusos en pequeños corros, pero ser incapaz de articular ninguna protesta pública y colectiva, bien en la calle, bien redactando y firmando una carta colectiva de queja ante la institución que impone una norma abusiva o bien haciendo una reclamación ante la oficina de consumo.

Se preguntaba si no era consecuencia de nuestra educación franquista y de una transición democrática incompleta, que no ha cambado suficientemente la relación que los y las españolas tienen con la autoridad (crítica en lo privado, pero poco valiente, incluso sumisa y resignada, en lo público), en el que la queja es estéril (por articularse en lo privado) y la petición de rendición de cuentas es muy débil.

consulta enferemria

Con esta idea en la mente, leí el cartel o nota de la “consulta de enfermería”, y me pareció “genial” porque sintetizaba, en cierto sentido, la misma idea: la de que la queja se vuelca en espacios privados (en este caso, la relación enfermera/o y paciente), en vez de generar acciones públicas y políticas (en este caso, la máxima expresión política es el voto). Desde este punto de vista, podía entender la frustración de un profesional que es capaz de hacer esta ligazón entre los déficits graves del sistema sanitario, fruto de decisiones institucionales y políticas que tienen un costo en nombres y rostros concretos, y las quejas que salen de las voces de estos rostros. Como tal solo lo leía: como una expresión humana de frustración.

Esta nota difundida y jaleada por Twitter y Facebook, ha tenido hoy una respuesta, a mi entender notablemente airada, desde una parte del mundo sanitario profesional, que ha tenido su maxima expresión en un interesante texto de Javier Padilla, titulado “La consulta como lugar de acción politica”en su magnifico blog “Médico crítico” y en un largo martilleo de  escandalizados tweets que acompañaban al agitador Maese Padilla😉. Esta respuesta, expresada con una gran carga de indignación (¿no se nos están colando otros sentimientos del day after?), me ha hecho reflexionar si, siguiendo el foco puesto por Javier Padilla, deberia contemplar la nota en el contexto donde se ha debido producir: es una nota que un profesional de enfermería, con el poder profesional e institucional del que es investido, ha colocado en la puerta de su consulta, usando el lenguaje burocrático habitual de los avisos, que anuncia reglas o limites a determinados servicios. Es decir, con un lenguaje de autoridad. Desde esta visión, probablemente con razón, se reflexiona si es el lugar y la forma adecuada de transmitir una frustración y si no supone una “superioridad moral” o una censura de una opción política legítima (la abstención incluida). Incluso, en el post se califica a la acción de colgar la nota, como aberrante e inadmisible, y en algún tweet se llega incluso a sugerir que se tomen medidas disciplinarias contra el o la autora.

Sin embargo, creo que la reflexión más interesante que puede surgir de la difusión viral de este cartel (preguntémonos si se ha hecho viral porque señala un sentimiento muy compartida y extendido, en este caso por los servidores públicos que han sufrido estos difíciles tiempos sosteniendo estos servicios, y que probablemente tampoco han tenido los espacios adecuados para ser contenidos, escuchados y discriminados en relación a los recortes, por la población a la que sirven) es cómo se debe relacionar lo individual con lo colectivo, lo social y lo político en el trabajo de Atención Primaria, y los espacios y encuadres adecuados para articular esta relación. Coincido con los censores de la nota, Javier Padilla incluido, que la consulta probablemente no es el espacio adecuado, pues, entre otras cosas, está muy cargada de la relación asimétrica de autoridad y contaminada de la supuesta superioridad del conocimiento (incluso, de la moral) del sanitario/a sobre la población (saber y poder representado por la bata), que una nota no es el canal de comunicación más adecuado (pues entre otras cosas, no posibilita la interactividad) y que choca con la pertinencia de la función del lugar (se aleja de para lo que se supone que sirve la consulta: para atender la queja, el síntoma, la demanda asistencial…aunque por lo que expresa el autor de la nota, al parecer en la consulta también se suelen verter quejas de otro ámbito, buscando la complicidad del sanitario/a).

Nos debería hacer reflexionar sobre la reclusión de la acción de los sanitarios al espacio de la consulta y la sala de espera. La ausencia (o insuficiencia) de espacios de cruces de saberes entre profesionales y población, en los que se puede relacionar lo individual con lo colectivo, lo biológico, con lo psicológico, lo social, e incluso lo político; probablemente produce estas “aberraciones”. En resumen, nos vuelve a llevar a la debilidad de lo comunitario, de la acción comunitaria, en la Atención Primaria (también en el hospital y otros ámbitos) y los escasos espacios para ligar los determinantes sociales a la salud y sus expresiones clínicas, las escasas oportunidades de aplicar y aprender metodología de participación comunitaria y de generar un empoderamiento comunitario (lo más opuesto a la superioridad del profesional y lo más cercano al reconocimiento de la dignidad del otro y otra).

Un abrazo a mi tocayo Javier, fuente permanente de aprendizaje y fértil agitación, y al resto de los que participan de “estas inquietudes” colectivas. Y animo a tod@s que claro que se puede!…pero que los procesos avanzan en espiral y necesitan su tiempo.

PD. Tengo mucha curiosidad por escuchar al autor o autora de la nota, su contexto y seguir aprendiendo “a propósito de un caso”

Un pensamiento en “Al día siguiente de las elecciones (a propósito de la nota “consulta de enfermería”)

  1. Querido Javier, añade a los motivos de tu amiga francesa uno más: las enormes dificultades burocráticas que aún tenemos para llevar adelante cualquier reclamación o pedir una rendición de cuentas. Es un muro. Creo que también por efecto de los 40 años de dictadura. Nos afecta mucho más de lo que pensamos.
    Un abrazo.

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