El barrio de los cuidados (1ª parte): El barrio es de las mujeres

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Retomamos nuestra exploración de la noción de barrio desde otro enfoque: el de los cuidados. La ciudad es de los hombres; el barrio es de las mujeres. Al igual que la ciudad está asociada al mundo productivo, el barrio es el mundo reproductivo y de los cuidados, cuyo escenario es la casa y el espacio público del barrio (la calle, las tiendas, la escuela, el centro de salud). Como dice Pierre Mayol, el barrio es la transición entre lo más íntimo (el espacio privado de la vivienda, el dentro) y lo más desconocido (el conjunto de la ciudad, el afuera). Si la ciudad del mundo productivo es un territorio visible y regido en clave masculina, el barrio de los cuidados es una geografía femenina, velada en la desvalorizada vida cotidiana. Por ello, el barrio es el que sostiene (calladamente) a la ciudad.

mujeres palomeras 1960

Imagen de vecinas del barrio de Palomeras (Vallecas) cosiendo, 1960. Fuente: http://www.entredosamores.es/insolito%20madrid/insolito297.html

La geografia del poder

La ciudad es de los hombres; el barrio es de las mujeres. Hay metáforas y dicotomías que se acabalgan fácilmente (tal vez, demasiado): centro-periferia, poder-desposesión, capital-trabajo, hombres-mujeres, status quo-rebelión, producción-reproducción, ciudad-barrio. Cuando hablábamos del barrio como lugar, decíamos que frecuentemente el barrio se había definido en su relación con la ciudad. La ciudad es el centro, el barrio la periferia. El centro donde está el poder económico, político, administrativo, cultural, donde se va a trabajar o a hacer gestiones. También a hacer las compras extraordinarias, las que no son para adquirir lo cotidiano, lo imprescindible, los bienes de primera necesidad en el barrio. Uno y una se arregla para ir a la ciudad (para “subir o bajar a Madrid”, como se decía en mi infancia, cuando vivíamos en el barrio de Peñagrande), pues nos vamos a encontrar con otras miradas, diferentes a las del barrio.

(El centro de) la ciudad es de los hombres. Estampa cotidiana de la calle de Alcalá en Madrid, 1920. Fuente foto: Historia de España https://vaiu.es/madrid-me-mata/#prettyphoto/6/

El mundo productivo, el del trabajo, de las finanzas, del comercio, de la política, se organiza desde la ciudad, y es un mundo regido en clave masculina. ¿De qué parte de la ciudad hablamos cuando hablamos de la ciudad? Hablar de la ciudad frente al barrio, es hablar del centro de la ciudad. Aunque no lo nombremos, lo damos por supuesto. Y hablar del centro es hablar de la ciudad aristocrática o burguesa (aunque también contenga barrios populares), así como hablar del barrio es hablar de la ciudad obrera. Las decisiones sobre este mundo productivo se toman desde el centro de la ciudad, pero los lugares de trabajo frecuentemente están en la periferia (los polígonos industriales, las obras de construcción), que no tienen porque coincidir con la periferia del barrio. En ese caso, se trabaja en una periferia y se duerme en otra, con el consecuente coste de tiempo inútil de vida sacrificado en el transporte.

Tranvía de la línea Sol Chamartín. Madrid, 1941. Fuente foto: Historia de España https://vaiu.es/madrid-me-mata/#prettyphoto/6/

Cuando en la ciudad postindustrial van desapareciendo las industrias y van predominando los servicios, que buscan ubicarse estratégicamente en el centro de las ciudades, se refuerza el peso de la ciudad (del centro) como espacio del mundo productivo. Otra consecuencia es que los servicios dan más entrada a la mujer en el mundo productivo, en comparación con la industria, y por ello, a partir de la década de los 1920´ se empiezan a ver más mujeres en el centro de las ciudades y en los transportes públicos.

El poder político está en la ciudad. Por eso, lo que lo simboliza y lo honra, es decir, los monumentos, los museos, las grandes avenidas para los desfiles y las manifestaciones, están en el centro de la ciudad y no en los barrios. La ciudad es la depositaria de la memoria histórica oficial, los barrios apenas tienen monumentos o placas que reivindiquen su historia. Es un espacio desvalorizado desde lo político y el poder, es decir, por quienes escriben la historia.

El barrio es de las mujeres

Pero como nos recuerda la economía feminista[1], para que exista el mundo productivo, hace falta el mundo reproductivo, es decir, el mundo de los cuidados, de la crianza, de la alimentación, del afecto, del consuelo, del apoyo al vulnerable, es decir, a todos y todas, pues todos hemos sido, somos y seremos vulnerables a lo largo de nuestra vida. Y ese ha sido (y es) un mundo de las mujeres. Un mundo velado en la desvalorizada vida cotidiana [2].

El escenario por excelencia del mundo reproductivo es donde se habita, no donde se produce, es decir, es el barrio. La vida solo se sostiene por la existencia de este mundo reproductivo. Desde este punto de vista, el barrio es el que sostiene a la ciudad. Desde una doble lectura: la clásica marxista, que sostiene que la fuerza de trabajo del proletariado, que reside en los barrios populares, es la que permite la producción, sostén y engorde del capital, que reina y reside en la ciudad; y la feminista, según la cual, gracias a los cuidados desarrollados en el barrio, como espacio de vida cotidiana, se reproduce y sostiene la vida, y se hace posible el producir.

En el barrio es donde se vuelve después del trabajo, a dormir, a comer, a habitar, a vivir y convivir. En la ciudad industrial, el que vuelve es el hombre, y la que mientras habita la vivienda y el barrio, es la mujer. Por eso, la casa, y por extensión, el barrio, son en muchos aspectos ajenos al hombre, o en todo caso, son los espacios del “reposo del guerrero”. El reposo y la recuperación después de la jornada de trabajo se hace en la casa y en el bar, tradicional espacio público masculino dentro del barrio.

cocina1-a

Trabajo doméstico y género. Fuente foto: Cordón Press. https://tuotrodiario.hola.com/noticias/2017020165874/hogares-hombres-mujeres-reparto-tareas-domesticas/

La casa es de las mujeres. El barrio también es de las mujeres. Hay funciones reproductivas que se hacen en el espacio privado de la casa: por ejemplo, dormir, cocinar, comer, vestir, coser, lavar, tender, planchar, cuidar a criaturas y ancianos/as, practicar el sexo, lavarse, etc. Son las llamadas “tareas domésticas”. Sin embargo, otras funciones reproductivas se desarrollan fuera de la casa, en el barrio.

El barrio como transición entre el dentro y el afuera

El barrio es un espacio de transición entre la vivienda y el lugar de trabajo. Entre la vivienda, como espacio privado, y el lugar de trabajo, como espacio público. Como dice Pierre Mayol en el segundo tomo de “La invención de lo cotidiano: “(el barrio es) un dispositivo práctico cuya función es asegurar una solución de continuidad entre lo mas íntimo (el espacio privado de la vivienda) y lo mas desconocido (el conjunto de la ciudad, o hasta por extensión, el mundo): existe una relación entre la comprensión de la vivienda (un ‘dentro’) y la comprensión del espacio urbano al que se vincula (un ‘afuera’)”[3].

Portada del libro (dos volumenes) de Michel Certeau, Luce Giard y Pierre Mayol. “La invención de los cotidiano”, en el que se reflexiona sobre la vida cotidiana en las casas y en el barrio.

El barrio es un espacio público, pero de otro tipo que el de la ciudad o el lugar de trabajo. Es el espacio púbico de la proximidad que proporciona, entre otras cosas, la logística para las tareas domésticas y los cuidados del domicilio. Por ejemplo, la compra de los alimentos y otros bienes de primera necesidad proporcionadas por las tiendas del barrio (el mercado, la droguería, la ferretería, la mercería, etc.), muchas de las cuales por cierto ya apenas existen como tales, por la polivalencia de los supermercados o porque ciertas tareas, como el coser, el restaurar o el reparar han ido desvaneciéndose.

Mujeres comprando en una pescadería. Fuente: http://chilorg.chil.me/post/el-supermercado-un-aliado-para-la-mujer-trabajadora-102733

En otros tiempos, la calle era también donde se iba a por agua a las fuentes públicas o donde se lavaba la ropa en los lavaderos públicos, espacios que también eran de sociabilidad femenina y donde se tomaba el pulso al barrio.

Lavadero público de la calle Galileo de Madrid, 1925. Foto: Alfonso Sanchez

Pero también el barrio es el lugar donde compartir los cuidados. Cuando hace falta ausentarse del domicilio para ir a un recado o para trabajar, alguien echa un vistazo a los niños que juegan en la calle, se queda al cargo de los que están en la casa o les da la merienda. Es el espacio de la camaradería femenina. Como dijimos al hablar de la comunidad barrial, esa es la razón por la que cuando se eligen los barrios donde vivir, el parentesco y el paisanaje son dos potentes vectores. Se eligen barrios donde haya otras parientas ya viviendo. Barrios donde se teje una red de apoyos y cuidados mutuos, primero determinado por el parentesco (la hermana, la madre, la hija mayor, la suegra o la cuñada que ayudan en el cuidado), luego por las relaciones de vecindario (la vecina). Los códigos sociales y la semántica lingüística del barrio se han ido construyendo por las mujeres.

Barrio de Prosperidad de Madrid, 1906. Niños jugando en la calle, bajo las miradas de vecinas. Fuente: http://www.secretosdemadrid.es/fotos-antiguas-juegos-de-ninos/#prettyPhoto

Cuidado y reproducción en la escuela

En el barrio es donde también está generalmente el colegio, otro ámbito de la reproducción. Reproducción en el doble sentido: crianza y valores. El colegio se hace cargo de los niños y niñas durante un buen rato del día, les vigila y les disciplina. A la vez, les educa con transmisión de conocimientos y valores. Mediante estos valores, les enseña a reproducir los roles de género, clase social, etnia, etc. Excepcionalmente, les enseña a ponerlos en cuestión, a tener sentido crítico sobre lo establecido. Mientras están a cargo del colegio, las madres, las mujeres pueden realizar otros cuidados o trabajar, sin la carga de su vigilancia. Por ello, son sobre todo las mujeres quienes suelen llevar y recoger a los niños de los colegios. Cualquier cambio de la jornada escolar impacta en la organización doméstica de los cuidados. Desde el mundo femenino de los cuidados, el colegio y la casa son vasos comunicantes.

Escena de la vida cotidiana: Llevar y recoger a los niños y niñas del colegio

La corresponsabilidad en los cuidados se concreta no solo en el reparto de las tareas domésticas, entre hombres y mujeres, sino en el cuidado de los/as hijos/as, de las personas mayores y discapacitadas. El mayor o menor ejercicio de esta corresponsabilidad queda escondida en el ámbito privado de la casa, y solo se visualiza  en ciertos espacios públicos cotidianos del barrio: quién va a comprar, quién pasea al bebe o a la anciana, o quién va a llevar o traer a los/as hijos/as al colegio. También quién va a hablar con el profesorado en caso de problemas en la escuela. El barrio, sus calles, sus tiendas, sus colegios están mayoritariamente habitados y transitados por mujeres. El barrio es de las mujeres.

Mujer boliviana paseando a anciana en un barrio de Hortaleza. Fuente: cadena SER: “Un día con una cuidadora de ancianos” https://cadenaser.com/ser/2009/05/29/sociedad/1243563207_850215.html

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Esta entrada forma parte de la obra “La noción de Barrio”, que tiene el siguiente índice (donde se señalan con un hipervínculo activo las entregas ya editadas y a las que puedes acceder):

I. INTRODUCCIÓN

II. EL BARRIO COMO LUGAR

  • Barrio y Comunidad
  • Barrio como parte de la ciudad
  • Barrio como periferia
  • No hay barrio pobre si no hay barrio rico
  • Invisibilidad y desvelamiento del barrio
  • La unidad territorial mínima significativa.

III. EL BARRIO COMO PROBLEMA (1ª parte): segregación

  • Barrio como problema urbano
  • Segregar y homogeneizar
  • El poblado
  • Los barrios dormitorios
  • Rehabilitación barrial

III. EL BARRIO COMO PROBLEMA (2ª parte): estigmatización

  • Los chicos de la esquina y la vida de banco
  • El barrio de los canis y de las chonis
  • La delincuencia juvenil y el fracaso escolar
  • Integración social frente a segregación social
  • El barrio estigmatizado.
  • El barrio étnico

IV. EL BARRIO VIVIDO (1ª parte): Mapas mentales

  • El barrio como espacio subjetivo. Los mapas mentales
  • El barrio vivido y el barrio imaginado
  • Vivir en el barrio o vivir el barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (2ª parte): La Comunidad barrial

  • La Comunidad barrial
  • Mi tramo de calle
  • La vida de las aceras
  • El comercio del barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (3ª parte): El ocio en el barrio

  • Fiestas de barrio
  • Bares de barrio
  • El futbol en el barrio
  • El cine en el barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (4ª parte): El declive del barrio vivido

  • El atractivo de un barrio
  • Barrios nuevos y barrios viejos
  • El barrio aburrido
  • El barrio invadido por el coche
  • El barrio vampirizado: gentrificación y turistificación
  • La necesidad hace barrio

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (1ª parte): El barrio es de las mujeres

  • La geografia del poder
  • El barrio es de las mujeres
  • El barrio como transición entre el dentro y el afuera
  • Cuidado y reproducción en la escuela

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (2ª parte): hábitos de salud y vida cotidiana

  • Ir al médico es cosa de mujeres
  • Hábitos de salud
  • Hábitos disciplinados (Foucault)
  • Hábitos socialmente estratificados (Bourdieu)
  • Las tácticas rebeldes cotidianas (Certeau)
  • Hábitos de salud y vida cotidiana del barrio

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (3ª parte): deconstruyendo hábitos

  • Hacer la compra
  • Hacer de comer
  • Moverse
  • Droga, sexo y …apuestas
  • ¿Puedo jugar con vosotros?

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (4ª parte): Cuidado Comunitario

  • Salir de la consulta médica al barrio
  • Los avisos domiciliarios
  • El barrio de entresemana
  • El barrio de los fines de semana
  • Las luchas para cuidar al barrio
  • Cuidado, género y distancia al trabajo
  • Cuidado comunitario
  • Ciudad de los cuidados o Barrio de los cuidados
  • Barrios saludables

VI. EL BARRIO COMO SOLUCIÓN: del buen vecino a la revolución

  • Barrio y vecindario
  • El buen vecino
  • El barrio tiene nombre, el vecindario no
  • Descentralización y gobierno barrial
  • Barrio como ideología.
  • Las luchas barriales
  • El barrio como lugar de supervivencia
  • El barrio resiliente
  • El barrio de la innovación social
  • La ideología de barrio como freno al cambio social
  • Relaciones de poder en el barrio

VII. BARRIO E INSTITUCIONES

  • El barrio de las diferentes disciplinas
  • El barrio en el norte y sur global
  • Conquistar el eje del barrio
  • El barrio telaraña
  • El barrio como lugar de reunión de las instituciones
  • El barrio como mero receptor de la acción comunitaria

VIII. EL TIEMPO EN EL BARRIO

  • Barrio, tiempo y aceleración
  • Barrio como mundo del peatón
  • Barrio y vida cotidiana

IX. LA SALUD EN EL BARRIO

  • Código genético y código postal. Los mapas de esperanza de vida por barrio
  • Desigualdades sociales en salud y barrio
  • Los mapas de activos de salud de los barrios
  • La salud y los cuidados en la vida cotidiana
  • El papel de la salud comunitaria en la construcción del contrapoder, contracultura y contrainstitución, desde el barrio.

X. EPILOGO Y CONCLUSIONES

 


[1]Waring, Marilyn. If Women Counted: A New Feminist Economics, Harper & Row (1988)

[2]Rodriguez, C. “Economía feminista y economía de los cuidados. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad”, Nueva Sociedad,num 256, pp 30-44

[3]Michel de Certeau, Luce Guiard, Pierre Mayol. “La invención de los cotidiano 2: habitar, cocinar” Universidad Iberoamericana, México 1999. Pagina 10. En la ultima frase de este párrafo, Mayol cita a Jacqueline Palmade et al: “Contribution a una psychosociologie de l’espace urbaine”.

 

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