Individual, Grupal y Comunitario: revisando un esquema de la Salud Comunitaria

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

¿Cómo definimos el trabajo comunitario? ¿Qué es y qué no es “comunitario”? ¿Es todo aquello que no es ni individual, ni grupal? ¿”Comunitario” es lo que se hace fuera del centro de salud? ¿Hay actividades individuales que pueden considerarse comunitarias? ¿Hay actividades fuera del centro de salud que no se pueden considerar como comunitarias? ¿Cuándo se puede considerar una actividad grupal como comunitaria? ¿Cuando se realiza fuera del centro de salud?

Estas cuestiones y otras han sido centrales en el aprendizaje colectivo al que nos hemos enfrentado durante el proceso de reorientación comunitaria de los centros municipales de salud de Madrid (ya denominados actualmente “Centros Municipales de Salud Comunitaria”). Compartiré a lo largo de las próximas semanas con vosotros y vosotras algunas de las reflexiones que nos han llevado a revisar el clásico esquema de Individual-Grupal-Comunitario que nos sirvió para arrancar, pero que al enfrentarlo con la realidad de nuestra práctica ha mostrado su insuficiencia para ser operativo y discriminante, y que incuso ha generado cierta confusión, malentendidos y obstáculos en el aprendizaje. Principalmente, el malentendido del lema “de las batas a las botas” como una censura al trabajo de consulta e intramural (en el centro de salud).

Partiremos contando el origen del lema y el uso del esquema individual-grupal-comunitario en el proceso de reorientación comunitaria, tanto en su sistema de información, como en los indicadores de evaluación. Se hará una modesta revisión del uso de este esquema individual-grupal-comunitario en la medicina de familia y comunidad, atención primaria, trabajo social y psicología social, deteniéndonos en la teoría de los ámbitos de Bleger.

Se analizará una propuesta de recategorización en dos ejes: orientación comunitaria y ámbito comunitario. Se acaba proponiendo un nuevo esquema a partir de tres dimensiones: 1. Perspectiva (comunitaria/no comunitaria), 2. Encuadre (individual, grupal, asambleario, informal) y 3. Ámbito (intramural y extramural), que definen respectivamente la MIRADA, las REGLAS y el LUGAR de la acción. A partir de las tres, se construye una Cartografía Comunitaria con ejemplos concretos.

Se concluye que, aunque es cierto que el trabajo comunitario también puede ser ejercido en encuadres individuales y ámbitos intramurales, no es suficiente. Hay que dar un salto que implica: 1. SALIR a la comunidad, 2. Trabajar CON OTRAS, 3. Un CÓMO (escucha activa y protagonismo ciudadanía) y 4. Un PARA QUÉ (aumentar el control colectivo de la salud). Y esto es lo que pretende significar el lema “de las batas a las botas”.

Lo “comunitario” según un esquema tridimensional Perspectiva-Encuadre-Ámbito. Fuente: Elaboración propia

El plan de publicación, a lo largo de agosto y septiembre, es:

  1. Resumen
  2. De las batas a las botas
  3. Cómo lo categorizan otros y otras
  4. Lo comunitario, según la teoría de los ámbitos de Bleger
  5. Registrar las actividades comunitarias
  6. Orientación comunitaria y ámbito comunitario
  7. Perspectiva
  8. Encuadre
  9. Ámbito
  10. Cartografía comunitaria
  11. Epilogo
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