Individual, Grupal y Comunitario (VI): orientación comunitaria y ámbito comunitario

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Seguimos con la revisión del esquema individual-grupal-comunitario, centrándonos hoy en una propuesta de entender lo comunitario desde dos ejes: la orientación comunitaria y él ámbito comunitario. Surge de una beca de investigación de Madrid Salud titulada “El desarrollo de metodologías de intervención comunitaria en programas de promoción de la salud”, que advierte de cierta confusión sobre el concepto de “Comunitario” y la necesidad de clarificarlo. Analizaremos las bondades y limitaciones de la propuesta, antes de apostar por otra basada en tres dimensiones (perspectiva, encuadre y ámbito).

Recapitulando

Recapitulando lo expuesto en anteriores entradas, el proceso de reorientación comunitaria de los Centros Madrid Salud categorizaba las actividades en individuales, grupales y comunitarias, cada una de las cuales tenían un registro diferenciado. Además, se basaba en un lema, de las batas a las botas, que promocionaba una dinámica de cambio: cambio de mirada (de la mirada clínica sobre el individuo demandante, a la comunidad o barrio donde vive o trabaja esa persona), de cambio de lugar o ámbito de trabajo (del consultorio y su sala de espera a salir al exterior del centro) y de cambio de protagonistas (de basarse en los recursos profesionales del centro y de su institución, a identificar y buscar aliados en el exterior).

Las actividades comunitarias eran las que resultaban más dificultosas para los profesionales de los centros, al ser ajenas al referente profesional de la mayoría[1]basado en el trabajo individual, de consulta y con una perspectiva clínica, aprendido en la formación pre y postgraduada. El segundo grado de dificultad lo tenían las actividades grupales, aunque había más experiencia en organización de talleres y en dinámicas de grupo, sobre todo en el caso de los profesionales de la psicología y de la enfermería.

Actividad comunitaria en el marco del proyecto de innovación social aplicado a la salud comunitaria: “Puente de Vallecas Experimenta”, fruto de la articulación de “Experimenta distrito” de Medialab-Prado con “Barrios Saludables” de Madrid Salud. Fuente foto: Mónica Cebada. “Mi sentir como mentora en Puente de Vallecas Experimenta”. https://www.experimentadistrito.net/mi-sentir-como-mentora-en-puente-de-vallecas-experimenta/

Por ello, a lo largo del proceso se organizaron diferentes cursos y espacios de formación de trabajo grupal y trabajo comunitario. En esos cursos y en esos espacios se pudo identificar que había una cierta confusión sobre conceptos básicos, como prevención, promoción de la salud, y, sobre todo, sobre qué era la especificidad de “lo comunitario”y de “hacer comunitaria”.

Durante la legislatura 2015-2019 pudimos incorporar a 16 becarios a nuestro proyecto, para que pudieran profundizar en cuestiones teóricas y metodológicas que habíamos identificado como fundamentales para el avance del mismo. Profesionales jóvenes y entusiastas que tenían tiempo (estaban liberados del trabajo cotidiano en los centros o de la gestión de centros, programas o proyectos), formación y métodos para abordar estas preguntas de investigación.

Orientación comunitaria y ámbito comunitario

Una de las becas pretendía investigar a lo largo de 2017 “el desarrollo de metodologías de intervención comunitaria en programas de promoción de la salud”. La investigadora era Irene Rodríguez Newey y su tutora Mercedes Martínez Cortés, la jefa de nuestro Servicio de Prevención y Promoción de la Salud. Irene y Mercedes hicieron un espléndido trabajo al estudiar, identificar y sistematizar algunas de estas “confusiones” o insuficiencias en la definición conceptual y operativa común antes aludidas, incluido el concepto de trabajo comunitario.

En el informe final, pendiente de publicación, hay un apartado titulado “El marco desde el que se piensa lo comunitario”. En él se advierte sobre cierta confusión que existe sobre “lo comunitario” en los centros. Esta confusión se concreta en diferentes concepciones en un mismo equipo o con la consideración que lo comunitario es lo opuesto a lo individual o lo que se realiza fuera del centro. Este concepto favorecería una polarización de los equipos (los que hacen eminentemente actividades individuales y los comunitarios) y un consecuente bloqueo que dificultaría la práctica. Para salir de esta confusión proponen un esquema que discrimine entre ámbito comunitario y orientación comunitaria.

“El ámbito comunitario tiene que ver con el LUGAR en el que se desarrolla el trabajo comunitario, el ámbito de la comunidad extendida. El trabajo que se realiza ahí donde está la comunidad. Por otro lado, la orientación comunitaria tiene que ver con la MIRADA y el enfoque desde el que se trabajan las necesidades de las gentes. Esta mirada puede estar más orientada a lo individual de las personas, o a las problemáticas comunes que son compartidas”[2].

Irene y Mercedes proponen un esquema de coordenadas con dos ejes: ámbito y orientación, cada uno de los cuales abarcaría un continuo con dos polos: comunitaria e individual. Mediante este eje de coordinadas se delimita un campo donde se pueden situar las diferentes actividades que se realizan en los centros. Según este esquema, se podría trabajar en un ámbito individual, como la consulta médica, con una orientación comunitaria, es decir, con “una mirada que ve más allá del sujeto”. A su vez, todo lo que se hace en el ámbito comunitario no tiene porqué tener una orientación comunitaria, por ejemplo, ir a una escuela a pesar y medir a los niños y pasarles un cuestionario sobe hábitos de salud, sin tener en cuenta su contexto familiar, social o comunitario.

Lo “comunitario” según un esquema de dos coordenadas Orientación-Ámbito. Fuente: Irene Rodriguez Newey (autora) y Mercedes Martinez Cortes (tutora). “Desarrollo de metodologías de intervención comunitaria en programas de promoción de la salud. Informe final 2017”. Subdirección General de Prevención y Promoción de la Salud. Madrid Salud. Ayuntamiento de Madrid, Pag 9, 2017 (No Publicado)

El esquema tiene el valor de integrar todas tipo de actividades en el campo, no estigmatizar o desvalorizar ninguna (especialmente las actividades médicas individuales o realizadas dentro del centro), pero tampoco dar por “comunitarias” actividades por realizarse fuera del centro, además de establecer un criterio de evaluación del grado comunitario alcanzado (su situación en el continuo entre dos polos) en un proceso que puede y debe ser dinámico en un equipo en función de su evaluación o avance comunitario.

La discriminación entre orientación y ámbito ha sido útil para que los equipos piensen de forma más clara y menos polarizada sobre su práctica. Ha sido pues un importante avance que sin embargo plantea todavía algunas cuestiones y limitaciones que desarrollaré en el siguiente apartado.

Según me ha comentado después Elena Aguiló, un esquema similar es usado por los profesionales del Centro Marie Langer en los cursos Procc que se da a los residentes de MFyC. Desde la concepción ProCC, se utiliza orientación comunitaria como una posición del profesional al abordar cualquier intervención profesional y se diferencia de ámbito de intervención, como lugar o setting. Se emplean tres niveles de ámbito, llamados individual, grupal y de la comunidad extendida. Se hace la precisión de comunidad extendida por lo polisemico del termino comunitario, y con el fin de no generar el consabido debate de si otro tipo de intervenciones en los otros ámbitos son o no son comunitarias, lo que a menudo tiene que ver con la orientación del profesional.[3]

Limitaciones del esquema orientación vs ámbito

La principal limitación tiene que ver con los polos de los ejes: Creo que lo contrario de ámbito comunitario (entendido ámbito como lugar donde se desarrolla el trabajo, en este caso “el lugar donde está la comunidad”) no es el ámbito individual, sino el ámbito del centro de salud; es decir, estamos hablando de la oposición entre el trabajar fuera o dentro del centro, o lo que se denomina en Latinoamérica como trabajo extra o intramural. A su vez, lo contrario de la orientación comunitaria no creo que sea la orientación individual, sino la orientación no comunitaria, entendida esta como mirada no contextualizada en la comunidad de la persona o grupo de personas atendidas, o que no considera los determinantes sociales de su demanda o problema de salud.

Además, estos polos individual-comunitario no incorporan el elemento grupal que formaba parte de la triada individual-grupal-comunitaria. En este sentido creo que los términos tanto individual o grupal se refieren a un ENCUADRE de trabajo, mas que a un lugar (ámbito) o aun mirada (orientación) y que existen otros encuadres de trabajo que no son individuales ni grupales y que son muy trascedentes en el trabajo comunitario, como el encuadre asambleario o el encuadre informal o no-encuadre. Y el trabajo con cualquiera de estos encuadres (individual, grupal, otros) puede realizarse con o sin orientación comunitaria y fuera o dentro del centro. Y que, por lo tanto, parte del lio que tenemos es porque hemos mezclado no dos (ámbito y encuadre), sino tres conceptos o dimensiones: ámbito, orientación y encuadre, por lo que propongo un eje de coordenadas tridimensional, que, aunque nunca saturará la complejidad de lo comunitario, creo que ayuda un poco más a aprehenderlo.

Lo desarrollaré en la siguiente entrada, en la que ya cambiaré el término orientación por el de perspectiva, que prefiero pues me parece más cercano a la palabra “mirada”. También veremos cómo además el ámbito de trabajo extramural no tiene que ser sinónimo de ámbito comunitario y que tiene morfologías muy variadas.

——

Este post forma parte del texto “Individual, Grupal y Comunitario: revisando un esquema de la Salud Comunitaria”, editado en las siguientes entregas (los enlaces activos son de las ya publicadas):

  1. Resumen
  2. De las batas a las botas
  3. Cómo lo categorizan otros y otras
  4. Lo comunitario, según la teoría de los ámbitos de Bleger
  5. Registrar las actividades comunitarias
  6. Orientación comunitaria y ámbito comunitario
  7. Perspectiva
  8. Encuadre
  9. Ámbito
  10. Cartografía comunitaria
  11. Epilogo

NOTAS Y REFERENCIAS

[1]Las trabajadoras sociales eran las que más formación tenían de la intervención comunitaria. También algunas enfermeras y pocas médicas.

[2]Irene Rodriguez Newey (autora) y Mercedes Martinez Cortes (tutora). “Desarrollo de metodologías de intervención comunitaria en programas de promoción de la salud. Informe final 2017”. Subdirección General de Prevención y Promoción de la Salud. Madrid Salud. Ayuntamiento de Madrid, Pag 8, 2017 (No Publicado)

[3]Cucco, M. (29 de marzo, 2019). Trabajando el concepto de Comunidad [Taller]. Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria Marie Langer. Madrid

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