Límites y oportunidades de la Solidaridad Comunitaria: a propósito de un suceso en el barrio de La Salud de Badalona

Por Marta Ribó Salsas
Técnica de Salud Comunitaria (Ayuntamiento de Badalona)

Con este texto me propongo analizar la respuesta comunitaria, en términos de solidaridad, en torno a la demolición del bloque de pisos del Paseo de la Torre 16 del barrio de la Salud, en Badalona, sucedido hace unas pocas semanas. Las respuestas dadas por diferentes actores (instituciones, comunidad de vecinos, comunidad-barrio, vecindario no organizado, movimiento asociativo, etc.), me lleva a reflexionar sobre la respuesta innata de las personas a cuidar de los que se “sienten suyos”, y la necesidad de promocionar una solidaridad y cooperación entre desiguales [1], basada en el fortalecimiento de la identidad común sobre el barrio. Por ello, confirmo el valor de los procesos comunitarios que trabajan en la línea de sentir-se parte de la comunidad, y la capacidad de las instituciones para facilitar dicha implicación.

El suceso

El 28 de Octubre de 2019 los vecinos de Paseo de la Torre, recibieron la noticia que debían abandonar sus viviendas de forma inminente. Cerca de cuarenta personas fueron testigo de cómo, en un instante, sus vidas cambiaron radicalmente.

Llegado el viernes 1 de noviembre y ante el riesgo de que el edificio se desplomase de forma incontrolada, se desalojaron catorce viviendas colindantes. Un centenar de vecinos se encontraron sin vivienda y con muchas necesidades básicas no cubiertas.

El suceso extraordinario (desalojo y demolición) suscita el interés de los medios sobre un barrio que suele vivir su cotidianidad en el anonimato mediático (excepto cuando es asociado a noticias que refuerzan la imagen estigmatizante de inseguridad).

Video de 6´41¨ del diario “La Vanguardia” que se hace eco del suceso y relata las primeras reacciones angustiadas de las vecinas afectadas, que acaban agradeciendo al ayuntamiento la operación delicada para recuperar sin riesgo lo máximo posible de sus enseres.  Fuente: Fede Cedó “Badalona inicia el delicado y largo derribo del edificio ruinoso” La Vanguardia, 6.11.2019 https://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20191106/471422342501/edificio-la-salut-badalona-demolicion-derribo.html

El barrio

Os contextualizo el barrio donde sucede. El barrio de La Salud se encuentra en Badalona, ciudad colindante de Barcelona. En el barrio constan empadronadas 19.174 personas, siendo la densidad del barrio de La Salud cuatro veces superior a la media de la ciudad de Badalona; eso explicaría parte de la aglomeración de las viviendas.

A esto hay que añadir la escasa planificación urbanística que tuvo lugar en los años 50, a raíz de la inmigración interior, procedente de forma mayoritaria de las comunidades autónomas de Extremadura y Andalucía. A causa de ello proliferaron la construcción de bloques de baja calidad: casas construidas por los propios residentes, aprovechando hasta patios interiores, donde hoy en día aún podemos ver los pasillos existentes para acceder a ellos.

Video “Barri La Salut. Memories (ayer y hoy del barrio de la Salud)”. Badalona Recuerdos. 18 de julio de 2017.

Posteriormente tuvo lugar la ola de inmigración “extracomunitaria”, que empezó con fuerza en los años noventa. Cerca de 6.000 residentes disponen de otras nacionalidades diferentes a la española, siendo el 25% de todos los habitantes del barrio, y el 25% de toda la inmigración extracomunitaria que acoge Badalona. Así pues, estaríamos hablando de un barrio en continuo proceso de acogida, con viviendas muy precarias (algunas de autoconstrucción) y, en ciertos casos, con escasa planificación, ubicadas en un terreno con inclinación elevada. Sus habitantes presentan un nivel socioeconómico y de instrucción por debajo de la media de Cataluña.

Video “La Salut y sus vecinos”, donde se relata las dificultades de convivencia entre grupos sociales de diferente origen geográfico y cultural. EL Periódico.  Clicar aquí: https://www.elperiodico.com/es/videos/barcelona/la-salut-y-sus-vecinos/801422.shtml?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=btn-share

La respuesta de la Comunidad de Vecinos

Durante los días posteriores al suceso, hubo una rápida atención por parte del consistorio y Cruz Roja para atender a la población afectada en sus primeras necesidades.

La “comunidad” de vecinos de dicho bloque de pisos se encontraron compartiendo la pérdida material de todos sus bienes y la sensación de fragilidad e impotencia delante de esta situación.

Todas sus diferencias económicas, culturales, religiosas y de comportamiento social, se quedaron en un segundo plano y se impusieron las similitudes que les unían.

Pudimos observar muestras de cariño y de apoyo entre ellos durante una de las comidas que realizaron en el centro cívico. El ambiente era tenso, pero entre ellos se ofrecían ayuda.

La respuesta de la Comunidad-Barrio

Mi interés se centró en profundizar en cómo la COMUNIDAD barrio conectó con la “comunidad” de vecinos, y qué respuesta ofrecieron.

Hablé con diferentes cargos técnicos y políticos implicados en la gestión del caso, les consulté si algún ciudadano les había preguntado en qué podían ayudar. Todos coincidieron en que nadie, excepto una persona de otro equipamiento que se ofreció a realizar las funciones de oficial de oficios en el equipamiento, de forma altruista. A continuación, les pregunté, de haberse dado esa situación:¿qué les hubieráis dicho? La respuesta fue que no se había pensado demasiado en esa opción, pero en general les hubieran redirigido a las asociaciones de vecinos del barrio que se estaban organizando para recoger ropa.

Días más tarde, me dispuse a crear debate y a trabajar desde la perspectiva comunitaria con un grupo de mujeres del barrio (ver última foto) sobre lo sucedido con los vecinos del bloque de pisos afectado.

Una participante nos expuso lo difícil que es ser presidenta de escalera en estas situaciones:

… “llegar al consenso sobre las actuaciones a realizar ya es un desgaste ( diferentes prioridades, dificultades idiomáticas, dificultades de comprensión de los aspectos técnicos) y cuando consensuamos la misma actuación, viene el CÓMO, ahí estamos desamparados… las dificultades económicas siempre están ahí… y hay muy pocas ayudas! Y no te lo pierdas, que lo cobras a posteriori…, por no hablar de los ocupas, que ya no asumen nada”.

Otra participante decía: ” está todo muy dejado, antes barriamos la puerta, ahora no la limpia nadie, ni los antiguos ni los nuevos…” Y seguían añadiendo: “Estas viviendas están todas muy mal, cualquier día le pasa lo mismo a la mía”..

La conexión con los afectados es evidente: sienten que viven en un barrio donde las viviendas son precarias, y manifiestan abiertamente las dificultades para resolver los problemas que les surgen en la comunidad de vecinos. Su tono desprende preocupación, tanto por lo sucedido con sus vecinos desalojados, como en su vida cotidiana en relación a los temas de vecindad. ¿Y esto cómo se traduce en términos de solidaridad?

Les pregunté si alguien había pensado en ayudar de alguna forma, nadie lo hizo. Esa pregunta les generó ciertos interrogantes. Les expliqué las diferentes iniciativas que habían surgido en el barrio, en apoyo a las familias afectadas y reflexionamos sobre la implicación de la comunidad frente a las situaciones de vulnerabilidad que estaban sufriendo sus vecinos.

Asociación de vecinos Gran Sol de Badalona. Ropa recogida por los vecinos. Fuente foto: Marta Ribó Salsas

Con todo esto quiero destacar que hubo SOLIDARIDAD comunitaria, aunque también veo que hay camino por recorrer. El asociacionismo tuvo la habilidad de responder ante esta situación, implicando a sus vecinos, mayoritariamente en la recogida de ropa. Hubo un grupo que también se acercó al centro cívico para llevar comida. Es probable que haya otras iniciativas que no se hayan recogido

Conclusiones y aprendizajes

El grupo de mujeres nos muestra el ejemplo de una parte de la población donde existe la conexión con lo sucedido, pero se quedó paralizada ante la respuesta que podían dar.

Son pequeñas percepciones y indagaciones que me llevan a pensar quedesde las instituciones, sin descuidar nuestras obligaciones, es necesario fomentar estos valores de solidaridad comunitaria. De esta forma trabajaríamos el sentimiento de pertenencia a un grupo y a sentirse responsable de él, aumentando el vínculo y la necesidad de dar respuesta.

Todas estas situaciones críticas van llenando nuestras mochilas de experiencias, y debemos aprender a conocer cómo reaccionamos delante de ellas. Percibo en el ambiente la preocupación de futuras situaciones similares. Tanto técnicos como ciudadanos debemos aprovechar las oportunidades que nos ofrecen estas situaciones, para ser capaces de canalizar y poner las condiciones necesarias que hagan que fluya la solidaridad comunitaria. Debemos también detectar en qué puede ayudar la comunidad, así como establecer canales de comunicación efectivos, agradeciendo siempre las acciones realizadas por la propia comunidad y difundiéndolas.

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Actividad comunitaria intergeneracional realizada en el barrio de la Salud de Badalona esta mañana (24.11.2019), dinamizada por Marta Ribó con el grupo de mujeres formado a partir del taller de “Estimulación cognitiva y relacional”, mencionadas en el articulo. A través de juegos de mesa, en el contexto de un programa de Aprendizaje Basado en Servicio con los institutos del barrio, este grupo de mujeres y los jóvenes de los institutos se convierten en agentes comunitarios de salud, reivindicando, en este caso, los “Drets del Infants” Fuente foto: Marta Ribó Salsas.

La implicación comunitaria y las muestras de solidaridad son el resultado de diferentes factores, entre ellos: la respuesta innata de las personas a cuidar de los que se “sienten suyos”, los procesos comunitarios que trabajan en la línea de sentir-se parte de la comunidad, y la capacidad de las instituciones para facilitar dicha implicación.

Para concluir, tal y como nos contaba Ana Maria Garcia[2], haciendo referencia a las diferentes visiones de la realidad de un mismo país, en el texto “Esto también es Canadá”, yo querría hacer un paralelismo y poder decir, esto también es Badalona, amigo mio.


NOTAS Y REFERENCIAS

[1] Richard Sennet. “Juntos: Rituales, placeres y política de cooperación” Anagrama. Barcelona, 2012

[2] Ana Maria García. “Esto también es Canadá”. En el libro de Miquel Porta, “Los imaginarios colectivos, la salud pública y la vida“,  ediciones “Los libros de la Catarata”; Barcelona,2019

Un pensamiento en “Límites y oportunidades de la Solidaridad Comunitaria: a propósito de un suceso en el barrio de La Salud de Badalona

  1. Mi madre fue una de las vecinas se acercó al centro cívico a preguntar qué necesitaban. Es su barrio y son sus vecin@s. Sus amigas, alguna de ellas suele tener un discurso racista, también bajaron, se olvidaron de procedencias y arrimaron el hombro, compraron fruta , zumos y llevaron juguetes para los más pequeños. Escucharon y empatizaron, algo cambió.
    Me siento muy orgullosa de ellas, de mi madre me lo esperaba pero de alguna de ellas no. Quizás no parezca importante ni trascendente pero lo fue. Cuidaron de los suyos y ahora comparten banco con quién nunca imaginaron que lo harían.

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