El Gran Sapo

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Hoy voy a reeditar un fragmento de un texto escrito y publicado en este blog hace ya más de 6 años (mayo 2013), que llevaba por título la pregunta: “¿Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco?”, donde reflexionaba sobre algunas de las encrucijadas que, según mi experiencia profesional e institucional, debes afrontar cuando siendo funcionario y jefe (es decir, ocupas un cargo de responsabilidad y estás liderando un proyecto), tienes que saber discriminar entre los pequeños sapos y el Gran Sapo, al recibir ciertas demandas político-institucionales. Estas reflexiones han vuelto a formar parte de mi actualidad en los últimos 2-3 meses.

“(…)

Los pequeños y los grandes sapos

Pero lo que es evidente, lo que hemos comprobado, es que ser buen funcionario no es nada fácil. Tanto cuando eres jefe, es decir, funcionario con cargo de responsabilidad, como cuando eres funcionario de base y tienes que relacionarte con jefes.

Cuando eres jefe, cuando estás al frente de un proyecto, estás en el punto intermedio entre un equipo técnico y la dirección política o técnico-política de la institución. Recibes presiones de los responsables políticos de “modular” ese proyecto. A veces, más allá del desarrollo del programa político (desarrollo que sería totalmente legítimo y necesario para la democracia)(…).

En ese momento tienes que calibrar cuando tienes que hacer pequeñas concesiones para que el proyecto siga adelante. Cuando es una cuestión de tener cintura. De ser flexible y, poniéndose uno en el lugar del político de turno, conseguir compatibilizar ciertas necesidades de corto plazo (generalmente, de imagen del político o evitación de un conflicto puntual), con la supervivencia de la esencia del proyecto técnico a largo plazo (por ejemplo, un plan o programa de salud que esta consiguiendo buenos resultados en términos de salud pública).

Son situaciones en que se ha conseguido hacer confluir una constelación de factores y de personas, que han constituido un equipo y han abierto las posibilidades de cambio desde una institución. Se ha abierto la grieta. Se ha descubierto una ventana de oportunidad. En un momento y en un lugar, que tal vez no se vuelvan a repetir en mucho tiempo. ¡Que pena desaprovecharlo! ¿Merece la pena hacer pequeñas concesiones? ¿Tragarse pequeños sapos?

Es el momento más difícil. Saber distinguir si ha llegado el Gran Sapo. El Gran Sapo es cuando lo que te pide el poder político pone en cuestión la esencia del proyecto. Si te tragas ese sapo, probablemente ya te tragarás cualquier sapo posterior y el proyecto quedara definitivamente prostituido. Se ensancharán tus tragaderas para siempre. Quedarás éticamente inmunizado. Tienes que estar seguro si quieres continuar para preservar el proyecto o para conservar tu complemento especifico (la parte de tus ingresos mensuales relacionados con tu puesto de responsabilidad, generalmente de libre designación…y, por lo tanto, de libre cesación). También si quieres continuar simplemente para conservar tu micropoder como jefe. Para que te sigan haciendo la pelota.

Es el momento en que te tienes que plantear: ¿Quién ha cambiado a quién? ¿El funcionario a la institución o la institución al funcionario? ¿Dónde está la burocracia? ¿Fuera o dentro del funcionario? Tal vez, fuera y dentro del funcionario

Tragar sapos de la sra. Allen

El Gran Sapo: “Es el momento más difícil. Saber distinguir si ha llegado el Gran Sapo. El Gran Sapo es cuando lo que te pide el poder político pone en cuestión la esencia del proyecto”. Fuente de imagen: http://tallerdelecturayescrituralibrodearena.blogspot.com.es/2011/03/dorothy-parker.html

Si solo te empeñas en continuar porque sientes que el proyecto es tuyo. Es “tu niño” y no quieres que muera. ¡Con lo que ha costado criarle! Aunque tengas la intuición de que con esa exigencia, con la deglución del Gran Sapo, el niño morirá de un síndrome de desnaturalización aguda. Y lo que te queda es honrarle, no decepcionarle con tu inconsistencia y organizarle un buen entierro. Por ejemplo, un buen cierre y una buena evaluación. Esto es para mi ser buen funcionario cuando se es jefe. El fin del proyecto en este caso es el indicador de la independencia técnica del funcionario. También la dimisión y/o el cese de este funcionario del cargo de libre designación puede ser un indicador de independencia.

(…)”.


Si queres leerte el texto entero: “¿Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco?”

5 pensamientos en “El Gran Sapo

  1. Aupa Javier! Propongo un buen funeral, de los que hacen visible la pena pero te reconcilian contigo mismo y con los tuyos. A tu salud y a la de todas!

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