Espacios de vida y espacios de atención

Por Martin Vergara, médico comunitario (*)

[Hacemos un paréntesis en nuestra serie «Introducción a la salud comunitaria» para insertar el concepto de «espacios de vida y espacios de atención», que complementa muy bien lo expuesto en nuestra pasada entrega sobre los ámbitos de la salud comunitaria, y que le escuché por primera vez al doctor Martin Vergara. Este es el texto que nos regala para el blog, como respuesta a mi invitación a compartir este valioso concepto que señala la gran diferencia de reflexionar y actuar poniendo en el centro los espacios de atención o los espacios de vida. Javier Segura del Pozo]

La idea del término “espacios de vida” no es mía. No tengo la referencia ni el artículo, pero recuerdo que la encontré en un artículo brasilero, en portugués, que hacía parte de un conjunto de artículos sobre atención primaria en salud. El término no lo invente yo, pero si me sirvió para expresar con él, mejor que con ningún otro, lo que hacía y lo que quería hacer en el trabajo comunitario. 

Por otra parte, yo tenía familiaridad y simpatía con el tema del territorio, fruto de mi contacto asiduo con el profesor Guhl en sus clases de geografía y en las salidas de campo. Nunca fui su alumno formal, pero aprecié su magisterio y me transmitió la pasión por comprender el “rostro” de los territorios, como lugar en el que transcurre la vida real de las personas y de las comunidades

La noción de “espacio de vida” pensada en contraste con la noción de “espacio de atención” me resultó de alguna manera familiar. Confirmé la idea de que el territorio no es solo el lugar donde pasan las cosas, sino de cómo pasan, cuándo pasan, con quién ocurren, cuáles son los vínculos de confrontación o cercanía que se establecen, cuáles son los vínculos de poder, etc. 

Por otra parte, yo venía incómodo, desde hacía mucho tiempo, con el uso de la expresión extramural y extrahospitalario; un término que considera al hospital como el epicentro y al resto como secundario o subsidiario, cuando las cosas en la vida real son al revés. Entonces entendí con más claridad, que el espacio de vida es el espacio en el que surge y se reproduce la vida, con todas sus vicisitudes incluyendo la salud, la enfermedad y todo lo que encierra la vida humana. Lo complementario al “espacio de vida” es el “espacio de atención” y la relación entre uno y otro se da como la relación entre la estrategia y la táctica. En el espacio de atención se juega a veces la vida, pero en el espacio de vida se da y transcurre la vida. 

La práctica cotidiana de trabajo comunitario del Dr. Martin Vergara en «los espacios de vida»: dibujo colectivo de un mapa local en Dominguillos (Cauca)

He de señalar que el espacio de vida hace referencia a la vida cotidiana. Me sirvieron al respecto diversas lecturas, entre ella las consideraciones de Agnes Heller sobre la vida cotidiana y los desarrollos del antropólogo y teólogo Lluís Duch acerca de las estructuras de acogimiento

Considero que lo más determinante para asumir esta categoría de “espacio de vida “es el hecho de que he dedicado muchos años, pueden ser 25 o más, acompañando a la gente en el Distrito de Aguablanca, al oriente de Cali. Esta experiencia genera no solo un conocimiento sino también un reconocimiento social y una comunión de destinos. Nos conformamos como compañeros de vida, de alegrías y desgracias de lo que ocurre en el territorio y con su gente. Esta va configurando otro modo de mirar y de relacionarse que requiere, por lo demás, reflexiones más amplias.

Usando un poco tu expresión de ponerse las botasyo diría que hay dos movimientos: ponerse las botas para ir al territorio y el otro que consiste en pensar y trabajar con personas que no se ponen las botas porque viven con las botas puestas.  

Eso es lo que podría decirte sobre esto. 

Trabajo comunitario en «los espacios de vida» de la zona rural del municipio de El Tambo (Cauca) . «Hay dos movimientos: ponerse las botas para ir al territorio y el otro que consiste en pensar y trabajar con personas que no se ponen las botas porque viven con las botas puestas. Esto va configurando otro modo de mirar y de relacionarse»  

Otra fuente de incomodidad conceptual la encontré en la separación tajante que se hace, entre promoción y rehabilitación. Cuando comencé a trabajar con los pacientes en Agua Blanca en las huertas, en la casa y en otro tipo de actividades, me decía: “esto se puede llamar rehabilitación, pero esto también se puede llamar promoción.” Me evocó un poco la imagen que utilizan los músicos hablando de notas enarmónicas; lo que para unos puede ser un Re sostenido, para otros puede ser un Mi bemol. Ambas suenan igual, pero son dos maneras y dos estructuras para acercarse a lo mismo. 


(*) El doctor Martin Vergara es médico comunitario. Egresado de la Universidad Nacional de Colombia. En Solivida («Solidarios por la vida»), pequeña organización no gubernamental conformada por profesionales y lideres comunitarios del distrito de Aguablanca (barrio de de Cali, Colombia), es el coordinador psicosocial y de visitas. Trabaja con familias de pacientes mentales y familias desplazadas víctimas del conflicto armado. Tiene una larga trayectoria de trabajo comunitario (especialmente, salud mental comunitaria) en diferentes lugares de Colombia: antes en Bogotá, Catatumbo y Amazonía y en los últimos 25 años en el Suroccidente (Cauca, Nariño y el Valle, especialmente).

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