Funcionarios cincuentones

Funcionarios cincuentones

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Si en el imaginario público “funcionario” es un antónimo de “rebelde” (ver:  Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco (?) ), al juntar dos palabras, como “funcionario” y “cincuentón”, evocamos una imagen muy poco dinámica y atractiva sobre nuestros Servicios Públicos. Pero la realidad es que estos son sostenidos hoy en día por funcionarios cincuentones. Son en su mayoría empleados públicos pertenecientes a una misma generación: la nacida en los años 50, y que se incorporó en los años 80 a las Administraciones Públicas. La misma que además tiene ya la mente puesta en la cercana (?) jubilación. Es mi generación.

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Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco (?)

Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco (?)

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

El 29 de noviembre de 2012 asistí al homenaje que la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP) rindió a nuestra compañera, recientemente fallecida, Teresa Sánchez Mozo. Durante este emocionante acto, en el que algunos de sus amigos hablaban de sus inicios profesionales, me llamó la atención que una persona con ánimo de rebeldía y de cambio del sistema, como Teresa, decidiera presentarse a unas oposiciones del Estado (las de Sanidad). Es decir, ser funcionaria. Supongo que Teresa, como otros, entre los que me incluyo, consideraba que la Administración Publica podía ser una herramienta de cambio social. Sin embargo, como sabemos, en el imaginario popular ser funcionario es lo mas opuesto a ser rebelde. ¿Estaba Teresa (Teté) loca, o profundamente equivocada, al elegir este camino? ¿Lo he estado yo? ¿Se puede ser rebelde y funcionario a la vez, y no estar loco?

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El recorte científico de la sanidad pública

El recorte científico de la sanidad pública

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Frente a los mutilantes recortes de los privatizadores de la sanidad madrileña, se está reivindicando un recorte “científico” o una “desinversión” selectiva de la misma. A la vez, se están manejando ciertos supuestos básicos muy cuestionables en el debate sobre las necesidades de la sanidad pública: “Los recortes y el copago son irremediables”, “Es malo que los profesionales de la sanidad pública sean funcionarios”, “El absentismo y la desincentivación en la sanidad pública no se pueden abordar con las herramientas de gestión pública existentes”, “La participación ciudadana en la gestión sanitaria no es una opción valida”, “Los sindicatos están burocratizados y corrompidos”, “Los médicos son los que más saben como mejorar el sistema de salud” o “Todos los políticos son iguales”.

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