La medicina social no tiene por qué ser socialista

La medicina social no tiene por qué ser socialista

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Damos hoy un paso más en la cuestión ¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?, profundizando en el análisis histórico-semántico de los múltiples nombres de la Salud Pública, especialmente en el auge y decadencia del adjetivo social, ligado a la preocupación por la llamada “cuestión social” y al lastre de su contenido político, respectivamente. También a su trueque por el adjetivo comunitario en los años 1960’ y 70’. Asimismo, analizaremos el cisma que la Microbiología introdujo en la Medicina Social, representado por la divergencia entre Behring y Grotjahn, así como las diferencias en la radicalidad de las reformas sociales propuestas por el higienismo, encaminadas, en general (y muy especialmente en nuestro país), a conservar el orden burgués. Por lo que concluimos que la Medicina Social no tiene por qué ser Socialista.

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Los múltiples nombres de la Salud Pública

Los múltiples nombres de la Salud Pública

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Higiene Pública, Higiene Urbana, Policía Sanitaria, Sanidad, Medicina de los trabajadores, Higiene Social, Medicina Social, Salud Pública, Medicina Comunitaria, etc…A lo largo de la historia, lo que hoy llamamos Salud Pública ha ido tomando diferentes nombres. ¿Ha sido fruto de las cambiantes modas o de un cambio de contenidos o enfoques? ¿Dónde se sitúa la Salud Comunitaria en el proceso histórico de este devenir lingüístico y semántico?  ¿Y la Atención Primaria? ¿Son la Salud Pública, la Atención Primaria y la Salud Comunitaria, ramas de un mismo árbol? ¿Y la Medicina Clínica? Seguimos pues por nuestra pesquisa iniciada en la pasada entrega (Ver: “¿Es la Salud Comunitaria un mero sinónimo de Salud Pública?”). Hoy nos centraremos, con la ayuda de un texto de Foucault,  en recordar de nuevo las lógicas del nacimiento de la medicina social entre los siglos XVIII y XIX, asociadas al surgimiento del capitalismo y el orden burgués, y las tres expresiones con las que debutó (medicina del estado, medicina de la ciudad y medicina de la fuerza laboral).

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No olvides que habías venido a desecar la ciénaga (II): La medicina social y el fracasado modelo médico

No olvides que habías venido a desecar la ciénaga (II): La medicina social y el fracasado modelo médico

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Hoy continuamos la publicación de la ponencia No olvides que habías venido a desecar la ciénaga. La Salud Pública no nace pegada al sistema asistencial, sino asociada a 3 fenómenos: el nacimiento del estado moderno, el crecimiento de las ciudades y el surgimiento de la clase obrera. En la primera mitad del siglo XX va construyéndose un sistema sanitario basado en un modelo predominantemente médico, clínico, hospitalario y farmacológico, que acaba por mostrarse caro y poco eficaz. Por ello, a partir de la década de los 40 del siglo XX, surgirán nuevas estrategias para superar este modelo. Unas, como la Atención Primaria de Salud, buscan reformar el sistema médico asistencial. Otras, como la Promoción de la Salud, influir fuera del sistema asistencial.

Imagen  portada: Ciudad de Madrid en 1902 (Puerta del Sol) . Fuente: www.madridpedia.com

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No olvides que habías venido a desecar la ciénaga

No olvides que habías venido a desecar la ciénaga

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

(Reedición del último artículo publicado en el clausurado blog “Salud Pública y algo más” el 19 de noviembre de 2012)

  “Cuando estés enfangado hasta el cuello con cocodrilos,

 no olvides que habías venido a desecar la ciénaga”

Hoy iniciamos la publicación de una ponencia que presenté el 25 de octubre de 2012 en las IV Jornadas de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMASAP)  . Como veremos a lo largo de varias entregas, en ella se desarrolla la idea de que la Salud Pública no se puede limitar a estrategias dentro del sistema sanitario, sino que hay que valorar la eficacia de las dirigidas a sectores y políticas públicas no sanitarias. También se plantea como la Carta de Ottawa (1986), en cierto sentido, intentó compensar el frustrado desarrollo de la Declaración de Alma Ata (1978). Se hace un homenaje a la figura del Dr. Halfdan Mahler, líder de gran parte de los proyectos más innovadores de la OMS en el último cuarto del siglo XX. Y se recuerda como las fuerzas que entonces intentaron parar y “aguar” estos procesos de cambio, son las mismas que actualmente están intentando desmontar y debilitar los sistemas públicos de salud. Se concluye con un análisis de la historia de la Salud Pública española y madrileña de los últimos 30 años y de sus diferentes culturas profesionales (tribus de la Salud Pública).

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