Glasgow contra Glasgow

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Hoy que toca votar por otra Europa, nuestro amigo y colega Antonio Escolar nos recomienda ver este valioso documental de 22 minutos “Glasgow contra Glasgow, un film fotográfico”, donde se analizan las causas de la escandalosa diferencia de 28 años (!) en la esperanza de vida al nacer entre barrios de Glasgow. No os perdáis como se intentan justificar estas desigualdades (sociales y de salud), culpabilizando a los pobres por sus malos hábitos alimentarios (comen demasiados “fish and chips”), desligándolas de las condiciones de vida, por parte de multimillonarios escoceses, defensores del “Estado mínimo”, de los “impuestos mínimos” y premiados por el Estado por sus obras caritativas y filantrópicas (…las que les desgravan y les limpian la cara). El video fue realizado por Julien Brigo para Le Monde Diplomatique, y por desgracia, solo lo podrán disfrutar al máximo aquellos que sepan leer en francés y entiendan un inglés con fuerte acento de Glasgow (subtítulos y textos en francés, audio en inglés). Coincido con Antonio Escolar, en que deberíamos producir videos similares para difundir, de forma atractiva y pedagógica, la información disponible sobre las desigualdades sociales en salud entre los barrios de nuestras ciudades.

Glasgow contre Glasgow from Julien Brygo on Vimeo.

La evaluación realista

La evaluación realista

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Una evaluación realista, en vez de centrarse en saber cual es el RESULTADO de una intervención (ejemplo, un programa de salud), estudia CÓMO ha funcionado (qué funcionó, para quiénes y en qué circunstancias). Para ello estudia los diferentes contextos donde se aplica un mismo programa y los “mecanismos” que han facilitado o dificultado que el programa funcione o no. El objetivo es identificar la mejor configuración de contexto-mecanismo-resultado para aplicar el programa en otros sitios. Compartiré algunas pistas sobre esta metodología que acabo de conocer (gracias a una reciente ponencia de nuestra colega Isabel Goicolea), y que al parecer ha tenido una notable difusión en los estudios de evaluación ¿Es una moda pasajera impulsada por el renombramiento simplificado de métodos y conceptos previamente existentes, o una útil aportación metodológica a la evaluación de programas de salud?

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