El barrio de los cuidados (2ª parte): hábitos de salud y vida cotidiana

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Seguimos con nuestra exploración de la noción de barrio desde el enfoque de los cuidados. Hoy nos centramos en un objeto central de la promoción de la salud: los hábitos de salud (alimentación, higiene, actividad física, sexualidad, etc) y las habilidades para la vida (gestión de emociones y relaciones sociales). Estos hábitos y habilidades se generan en la vida cotidiana del barrio, tanto en el espacio privado (la casa), como en el público (la calle). La mayoría están asociados a los cuidados y, por lo tanto, al mundo reproductivo femenino.  Analizaremos los conceptos de hábito (habitus) y estilos de vida desde diferentes enfoques: desde su libertad de elección hasta su determinación social (la biopolítica de Foucault); desde su inmovilidad por su estratificación social (la distinción de Bourdieu) hasta su reinterpretación por las tácticas cotidianas (las artes de hacer de Certeau).  

Ir al médico es cosa de mujeres

El barrio es donde está el centro de salud cuya utilización sigue las mismas lógicas de género antes señaladas (ver: “El barrio es de las mujeres”). Si el cuidado está feminizado en esta sociedad patriarcal, son las mujeres las principales usuarias de los servicios sanitarios, empezando por las que llevan a los niños y las niñas a las revisiones médicas o cuando enferman; también las que animan a sus hombres a “ir al médico”. El centro de salud es un lugar de las mujeres, lo que se refleja en los porcentajes de utilización por sexo. Es muy difícil llevar a los hombres a este espacio femenino de la vulnerabilidad y la queja. El rol masculino incluye ocultar la debilidad: la fortaleza de la masculinidad está asociada a la ausencia de queja (“¡no seas quejica!”, “¡no seas nenaza!”).

Pacientes, mayoritariamente mujeres, en una sala de espera de un centro de salud de Badajoz.  Fuente foto: Santi Garcia en la Crónica de Badajoz 

Las estrategias para que los hombres acudan a actividades sanitarias, comunitarias o a talleres de promoción de la salud, no son tanto una cuestión de desarrollar técnicas más refinadas de captación o de marketing, sino que pasan por resignificar los lugares de cuidados y los propios cuidados. Poner en cuestión el reparto de los roles de género respecto al cuidado y la salud, a partir de visibilizar el coste para la salud (de las mujeres y de los hombres) que tiene este reparto de roles[1].

Pero tener mejor o peor salud no pasa solamente por ir más o menos al médico. Los hábitos de salud o los estilos de vida juegan un papel importante. Y su génesis también esta relacionada con el barrio, la vida cotidiana y los determinantes sociales, como veremos a continuación.

Hábitos de salud

El DRAE [2] nos descubre que las palabras “hábito” y “habitual” provienen de la misma palabra latina: habitus. El término “Hábito” tiene varios significados. Además del primero, referido a vestido o traje[3], los dos siguientes son: “2. Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes u originado por tendencias instintivas. 3. Facilidad que se adquiere por larga y constante práctica en un ejercicio”. Es decir, reúne los significados de conducta y de habilidad, y ambos están asociados a “habitual”[4], es decir, a repetición, continuación, cotidianidad.

El concepto de hábito de salud ha sido central en la Higiene Social o Salud Pública y ha ido transformándose a medida que los enfoques salubristas iban cambiando. Para expresar este cambio, la Salud Pública iba apropiándose de otros términos de las ciencias humanas y sociales (como estilos de vida), sin incorporar suficientemente, en la mayoría de las veces, la reflexión que había detrás de estos conceptos adoptados. Así, el concepto más higienista de “hábitos higiénicos” o “hábitos de salud” (que, desde la versión negativa, “malos hábitos”, hace frontera con el más moralizante de “vicios”), va sustituyéndose por el de “conductas de salud”. Y ambos son desplazados, en el altar de lo correcto, por el de “estilos de vida saludables”, que al poco se queda viejo por no captar toda la complejidad social que hay detrás de la adopción de un determinado estilo de vida. Y por ello, para sobrevivir en el momento histórico de finales del siglo XX, cuando vuelve a ponerse el foco en la importancia de la determinación social de la salud y enfermedad, tiene que ir contextualizado o matizado por el de “modos de vida” y “condiciones de vida” (ver definición de estilos de vida de la OMS[5]).

Portada de “Guia para conservar la salud. Higiene del aire, de los alimentos, de las bebidas, de los vestidos y del aseo”. Editorial: Saturnino Calleja Fernández. Madrid, 1910

Hábitos disciplinados (Foucault)

Gran parte de estos cambios tiene que ver con el debate si los hábitos o conductas dependen de la voluntad individual de las personas que ejercen estas acciones (y, por lo tanto, pueden cambiarlas y es responsabilidad suya si no lo hacen) o si, por el contrario, están determinados por las circunstancias externas (principalmente sociales), por lo que su responsabilidad está matizada y su posibilidad de cambio limitada. Según la visión biopolítica de Michel Foucault, la Medicina Social tiene su origen a finales del XVIII en el empeño por disciplinar los malos hábitos (alcoholismo, sífilis asociada a la prostitución, mala alimentación de lactantes, higiene de la vivienda, etc.) de la clase trabajadora y forjar el “homus higienicus”[6]. El cambio de hábitos y conductas sería posible desde la voluntad del buen obrero (y su familia) y la instrucción sanitaria proporcionada por el estado. Hábitos disciplinados que se elevarían a obligación patriótica en caso de conflicto armado, como demuestran los carteles de la Guerra Civil.

“¡Un borracho! ¡Es un parásito! ¡Eliminémosle!” Cartel del Departamento de Orden Público de Aragón durante la guerra civil. Fuente: https://www.portaloaca.com/historia/ii-republica-y-guerra-civil/1232-anarquismo-y-lucha-antialcoholica-en-la-guerra-civil-espanola.html 

Para ello, el Estado burgués desarrollará sus mecanismos disciplinarios y de vigilancia (escuela, cárcel, medicina, etc.)[7], sin querer tener apenas en cuenta que estas conductas a corregir (consumo de alcohol, prácticas sexuales, alimentación, hacinamiento) estaban fuertemente relacionadas con las condiciones de vida (salario, horario, condiciones de trabajo y vivienda, acceso al ocio y la cultura, seguridad frente a contingencias, etc.).  Por ello, esta visión foucaultiana o biopolitica nos resulta tan atractiva cuando hemos querido reivindicar la importancia de los determinantes sociales de la salud y la necesidad de considerarlos para cambiar los hábitos de salud. Sin embargo, hay dos autores contemporáneos y compatriotas de Foucault que le dan otra vuelta a esta visión más determinista, y que, aunque para muchos serán contradictorias e incompatibles con las de Foucault, creo que le matizan y enriquecen. Me refiero a Pierre Bourdieuy a Michel de Certeau.

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Portada del libro de Pierre Bourdieu. “La distinción. Criterio y bases sociales del gusto”

Hábitos socialmente estratificados (Bourdieu)

Pierre Bourdiu desarrolla el concepto de estilos de vida (cuyos primeros enunciados a principios del siglo XX se deben al psicólogo Alfred Adler y a los sociólogos Thorstein Veblen, Max Weber y George Simmel) a partir de la noción de hábito (habitus), los estatifica en relación con la clase social y concluye que los hábitos son mas fáciles de modificar dentro de cada clase o grupo social[8]. Según Pierre Bourdieu, el habitus hace que personas de un entorno social homogéneo tiendan a compartir estilos de vida parecidos, pues sus recursos, estrategias y formas de evaluar el mundo son parecidas[9]. Mediante el habitus se incorporan los modelos de conductas, los valores y los esquemas referenciales de cierta clase social, género o edad, que proporcionan una identidad social en la que uno se encuentra a gusto o a la que aspira.  Por eso, se puede decir que el habitus es la clase incorporada frente a la clase objetivada: “El habitus es la clase incorporada (que incluye unas propiedades biológicas socialmente moldeadas, tales como el sexo o la edad) y, en todos los casos de desplazamiento inter o intrageneracional, se distingue (en sus efectos) de la clase objetivada en un momento dado del tiempo (bajo la forma de propiedades, titulaciones, etcétera) en que perpetúa un estado diferente de las condiciones materiales de existencia (…)” [10].

Fumar, como signo de distinción social. Fuente: https://www.yorokobu.es/fumar-no-feminista/

Para Bourdieu, las preferencias (alimentos, ropas, mobiliario, música, etc.) están referidas al gusto individual, pero al mismo tiempo son marcadas por la estratificación social. La clase popular tiene gustos “vulgares”, mientras que los burgueses son “distinguidos”. Y por ello, la adopción de determinadas conductas (modas, alimentos, bebidas, tabaco, drogas, gimnasio, disciplina del cuerpo, etc.) pueden ser estrategias de marca de clase y de movilidad social. Esta visión de Bourdieu del origen y la estratificación social de las conductas explica, como luego veremos, porque según Luce Giard[11], algunas prácticas cotidianas, como las alimentarias (comprar, cocinar, comer), son tan inmóviles, pues siempre están ligadas a la primer infancia y al mundo maternal.

Las tácticas rebeldes cotidianas (Certeau)

Finalmente, el valor del pensamiento de Michel de Certeau es poner en duda la pasividad de las clases populares a la hora de ser manipuladas y dominadas por las clases dirigentes y la cultura oficial. Según Certeau[12], las normas son reinterpretadas en la vida cotidiana por los consumidores de esta cultura oficial que la subvierten adaptándola a las necesidades cotidianas. Hay margen para una antidisciplina frente a la disciplina foucaultiana. Hay un “arte de hacer”del dominado, una práctica que transforma la lógica y el sentido del “decir” del poderoso (sea el poder del discurso de la cultura oficial o el del discurso científico).

Según esta visión, hay margen para la resistencia desde la vida cotidiana de los barrios populares. Desde las acciones que pasan mas desapercibidas a la mirada oficial o al interés científico: las acciones cotidianas de cocinar, comer, andar, comprar, hacer bromas, leer, ver la TV, hablar con la vecina o el tendero, beber con el parroquiano del bar, etc. Las formas de consumir los productos culturales, pero también los consejos médicos y las reglas de vida saludable. Es una rebelión posible desde las maneras de habitar, tanto de la casa como del barrio. Es el desarrollo de unas mañas, artes,  maniobras, argucias, jugadas o jugarretas en la vida cotidiana. Es el arte y la táctica cotidiana de aprovechar la ocasión (el kairos o la métis).  Se relaciona con la resiliencia de la cultura obrera frente a la amenaza de la alienación y explotación de los poderosos. Es la defensa inteligente del barrio frente a la agresión que imponen los dueños del mundo del trabajo y de la ciudad. Desde ese múltiple significado que tiene la palabra hábito, hablamos de conductas pero también de habilidades: de habilidades para la vida. De las habilidades o del arte de gestionar las emociones y las relaciones sociales, del saber comprar y cocinar, administrar un hogar o emigrar, si es necesario, para sobrevivir o evitar la miseria. El arte de buscarse la vida.

También es una forma de darle la vuelta al sentido oficial de una acción o representación, como por ejemplo la transformación de una procesión religiosa en un acto lúdico-festivo popular. O una forma de subvertir o engañar el discurso científico oficial (incluido el sociológico, antropológico, psicológico o médico), transformado su código en el hacer cotidiano. Me recuerda la letra irreverente e irónica (en relación al discurso médico sobre las conductas saludables) de la canción “Doctor Galeno” de Pura Rumba, en el que avisa que no puede seguir literalmente el despiadado consejo médico pues le llevaría paradójicamente a lo contrario que pretende (a la muerte) desde la eliminación del goce:

Doctor galeno me va usted a matar
No comas no bebas y no fumes mas
Ay no como no bebo no fumo mas
Y a la semana una vez na mas
Ay doctor galeno y me va usted a matar
No comas no bebas no fumes mas
Ay no como no bebo no fumo mas
Y a la semana una vez na mas

Me visita el doctor banga como siempre sin piedad
Y el camina camina camina picha
No comas no bebas no fumes mas…

Videoclip de la canción “Doctor Galeno” cantada por Martín Revuelo.

Hábitos de salud y vida cotidiana del barrio

Los hábitos (nocivos o positivos) de salud se generan pues en esa vida cotidiana del barrio, tanto en el espacio privado (la casa), como en el público (la calle). La mayoría de los hábitos están asociados a los cuidados y, por lo tanto, a ese mundo reproductivo femenino. En casa aprendemos las pautas de alimentación y de higiene, incluido el sueño y la limpieza corporal (ducha, lavado de manos, cepillado de dientes, etc.). Aprendemos a familiarizarnos con los signos y lenguajes del cuerpo enfermo: a tomar la temperatura, a bajar una fiebre, a abordar un problema digestivo: a aplicar los remedios caseros, antes de “ir al médico”. Sabiduría y remedios trasmitidos de madres a hijos e hijas, y de estas últimas, a sus hijos e hijas. También se aprende cómo cuidar a las personas mayores y discapacitadas, a lavarlas, a cambiarles de postura, a alimentarlas, a darles la medicación, etc. Este conocimiento del cuidado sin embargo se transmite fundamentalmente de madres a hijas (cuidadoras) y mucho menos de madres a hijos. En la calle, sin embargo, aprendemos otros hábitos y habilidades para la vida, especialmente a juntarnos y relacionarnos con otros y otras.

Escena callejera en un barrio de Barcelona con el cartel “Volem un barri per viure” (Queremos un barrio parar vivir). Fuente foto: Pilar Aymerich. Exposición “Entonces hacíamos vida en la calle”. Ayuntamiento de Barcelon

En las próximas entregas profundizaremos en estos habitus. Deconstuiremos algunas conductas y habilidades (comprar, cocinar, comer, beber, moverse, andar, juntarse, conversar, amar, etc.) relacionadas con el cuidado en la vida cotidiana de los barrios. Las mismas que son objeto y preocupación central de la salud comunitaria.

——-

Esta entrada forma parte de la obra “La noción de Barrio”, que tiene el siguiente índice (donde se señalan con un hipervínculo activo las entregas ya editadas y a las que puedes acceder):

I. INTRODUCCIÓN

II. EL BARRIO COMO LUGAR

  • Barrio y Comunidad
  • Barrio como parte de la ciudad
  • Barrio como periferia
  • No hay barrio pobre si no hay barrio rico
  • Invisibilidad y desvelamiento del barrio
  • La unidad territorial mínima significativa.

III. EL BARRIO COMO PROBLEMA (1ª parte): segregación

  • Barrio como problema urbano
  • Segregar y homogeneizar
  • El poblado
  • Los barrios dormitorios
  • Rehabilitación barrial

III. EL BARRIO COMO PROBLEMA (2ª parte): estigmatización

  • Los chicos de la esquina y la vida de banco
  • El barrio de los canis y de las chonis
  • La delincuencia juvenil y el fracaso escolar
  • Integración social frente a segregación social
  • El barrio estigmatizado.
  • El barrio étnico

IV. EL BARRIO VIVIDO (1ª parte): Mapas mentales

  • El barrio como espacio subjetivo. Los mapas mentales
  • El barrio vivido y el barrio imaginado
  • Vivir en el barrio o vivir el barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (2ª parte): La Comunidad barrial

  • La Comunidad barrial
  • Mi tramo de calle
  • La vida de las aceras
  • El comercio del barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (3ª parte): El ocio en el barrio

  • Fiestas de barrio
  • Bares de barrio
  • El futbol en el barrio
  • El cine en el barrio

IV. EL BARRIO VIVIDO (4ª parte): El declive del barrio vivido

  • El atractivo de un barrio
  • Barrios nuevos y barrios viejos
  • El barrio aburrido
  • El barrio invadido por el coche
  • El barrio vampirizado: gentrificación y turistificación
  • La necesidad hace barrio

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (1ª parte): El barrio es de las mujeres

  • La geografia del poder
  • El barrio es de las mujeres
  • El barrio como transición entre el dentro y el afuera
  • Cuidado y reproducción en la escuela

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (2ª parte): hábitos de salud y vida cotidiana

  • Ir al médico es cosa de mujeres
  • Hábitos de salud
  • Hábitos disciplinados (Foucault)
  • Hábitos socialmente estratificados (Bourdieu)
  • Las tácticas rebeldes cotidianas (Certeau)
  • Hábitos de salud y vida cotidiana del barrio

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (3ª parte): deconstruyendo hábitos

  • Hacer la compra
  • Hacer de comer
  • Moverse
  • Droga, sexo y …apuestas
  • ¿Puedo jugar con vosotros?

V. EL BARRIO DE LOS CUIDADOS (4ª parte): Cuidado Comunitario

  • Salir de la consulta médica al barrio
  • Los avisos domiciliarios
  • El barrio de entresemana
  • El barrio de los fines de semana
  • Las luchas para cuidar al barrio
  • Cuidado, género y distancia al trabajo
  • Cuidado comunitario
  • Ciudad de los cuidados o Barrio de los cuidados
  • Barrios saludables

VI. EL BARRIO COMO SOLUCIÓN: del buen vecino a la revolución

  • Barrio y vecindario
  • El buen vecino
  • El barrio tiene nombre, el vecindario no
  • Descentralización y gobierno barrial
  • Barrio como ideología.
  • Las luchas barriales
  • El barrio como lugar de supervivencia
  • El barrio resiliente
  • El barrio de la innovación social
  • La ideología de barrio como freno al cambio social
  • Relaciones de poder en el barrio

VII. BARRIO E INSTITUCIONES

  • El barrio de las diferentes disciplinas
  • El barrio en el norte y sur global
  • Conquistar el eje del barrio
  • El barrio telaraña
  • El barrio como lugar de reunión de las instituciones
  • El barrio como mero receptor de la acción comunitaria

VIII. EL TIEMPO EN EL BARRIO

  • Barrio, tiempo y aceleración
  • Barrio como mundo del peatón
  • Barrio y vida cotidiana

IX. LA SALUD EN EL BARRIO

  • Código genético y código postal. Los mapas de esperanza de vida por barrio
  • Desigualdades sociales en salud y barrio
  • Los mapas de activos de salud de los barrios
  • La salud y los cuidados en la vida cotidiana
  • El papel de la salud comunitaria en la construcción del contrapoder, contracultura y contrainstitución, desde el barrio.

X. EPILOGO Y CONCLUSIONES



[1] Madrid Salud. Proyecto “Hombres con Cuidado”. http://www.madridsalud.es/gruposdehombres.php

[2] Diccionario de la Lengua Española (REA) 21ª edición. 1992. Espasa Calpe.

[3] DRAE: Hábito: “1. Vestido o traje que cada uno usa según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y religiosos”

[4] DRAE: Habitual: “Que se hace, padece o posee con continuación o por hábito”

[5] Estilo de vida (estilos de vida que conducen a la salud) [Lifestyle (lifestyles conductive to health)]: “El estilo de vida es una forma de vida que se basa en patrones de comportamiento identificables, determinados por la interacción entre las características personales individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vidasocioeconómicas y ambientales”. Glosario de Promoción de la Salud, OMS. Ginebra, 1998. Pág 27 http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/67246/WHO_HPR_HEP_98.1_spa.pdf?sequence=1

[6] Javier Segura del Pozo.“Biopolítica y Salud Pública: una recopilación de textos blogueros pendientes de! amasar”. Ediciones “Salud Pública y otras dudas” Tres Cantos, Diciembre 2016. Accesible en:(https://saludpublicayotrasdudas.files.wordpress.com/2017/01/segura_biopolitica-y-salud-pc3bablica_en-2017.pdf).

[7] Michel Foucault. “Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión”. Siglo XXI editores Argentina. Buenos Aires, 2002.

[8] Madeira, FB, Filgueira, DM, Bossi, ML y Nogueira, JAD. “Estilos de vida, habitus e promoção da saúde: algumas aproximações”. Saude soc.[online]. 2018, vol.27, n.1, pp.106-115. Accesible en: http://www.scielo.br/pdf/sausoc/v27n1/1984-0470-sausoc-27-01-106.pdf

[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Habitus

[10]Pierre Bourdieu. “La distinción: criterios y bases sociales del gusto”- Editorial Taurus, Madrid, 1998

[11] Luce Giard. “Hacer de comer”. Segunda parte de Michel de Certeau, Luce Giard y Pierre Mayol. “La invención de los cotidiano: 2. Habitar, cocinar”. Universidad Iberoamericana. México, 2010. Pag 187.

[12] Michel de Certeau,. “La invención de los cotidiano: 1. El arte de hacer”. Universidad Iberoamericana. México, 2007.

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