Hospitales, dispensarios y laboratorios: auge y declive de los dispositivos de salud colectiva

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Vamos a descansar de tanto coronavirus, retomando nuestra reflexión histórica provocada por la pregunta detonante que os lancé hace unos meses: ¿Es la Salud Comunitaria un mero sinónimo de Salud Pública? En anteriores entregas, hemos ido viendo cómo se van entrecruzando diferentes objetivos, funciones, campos de acción de prácticas sanitarias, algunas de las cuales van cambiando de nombres (Higiene, Higiene social, Medicina Social, Salud Pública, Medina Comunitaria, etc.), éstos de significados y de ámbitos de acción. Para profundizar en esta reflexión, creo que es interesante pensar en los dispositivos o instituciones en los que se desarrollaron estas prácticas socio-sanitarias: fundamentalmente, el hospital, el dispensario y el laboratorio. 

Como ya vimos, la Salud Pública o Medicina Social a veces se discrimina por el mayor o menor interés en dos áreas de acción diferenciadas: la atención a las personas (que incluye tanto la asistencia individual, como los programas de prevención dirigidos a grupos, como madres o infancia, o enfermedades) y la atención al medioambiente (acciones de salubridad). Es la diferencia entre la medicina de las personas y la medicina de las cosas, como dice el profesor Rodriguez Ocaña. Como ya adelantamos, la Atención Primaria de Salud (APS) fue un intento de unir ambas: diseñar servicios de atención a las personas con un enfoque salubrista, en el que se consideraba el contexto social, ambiental y comunitario de las personas atendidas, es decir, su salud comunitaria

¿En qué dispositivos se realiza esta atención o acciones? En el caso de la medicina de las cosas, centrada en el medioambiente, los dispositivos fueron unidades de las administraciones locales de las grandes ciudades, como las brigadas de desinfección o los laboratorios municipales de higiene (recordemos la figura de Cesar Chicote preocupado por la higiene de la vivienda de Madrid desde su cargo de jefe del laboratorio municipal de higiene).

El laboratorio municipal de higiene. Artículo de prensa extraído de el periódico El Día, Diario de la noche, del 3 de octubre de 1918, con foto de Cesar Chicote al frente del Laboratorio Municipal. Fuente: Natalio Plaza “La temible gripe: La verdad sobre el mal que aflige a España”, Madrid Fotografías de Alfonso.

En el caso de la medicina de las personas, destacan dos dispositivos: el hospital y el dispensario. Este último, se relaciona estrechamente con los pioneros de los centros sociales comunitarios, no solo por su carácter caritativo (que también comparten con los hospitales), sino por múltiples elementos de enfoque y acción, como veremos.

El centro social comunitario. Jane Addams habla con los visitantes de la Hull House en 1935. Adams y su Hull House de Chicago formaron parte del movimiento “Settlement”, considerado el referente de los actuales centros sociales comunitarios. Fuente: © National Archives

Veremos que al igual que ocurre actualmente, cuando los centros de salud se definen frecuentemente en relación al hospital (que en el imaginario social, popular y profesional es el centro gravitatorio de la sanidad), y cuando la sanidad pública crece o mengua en relación a la sanidad privada, la historia de los dispensarios se define en relación a dos ejes de competencia: con los hospitales y con la medicina privada.

Volveremos a ver cómo ha habido una resistencia histórica por parte de las asociaciones médicas (colegios de médicos) a que la asistencia sanitaria esté vinculada a la Salud Pública y la Medicina Social. Pero también como, a modo de vasos comunicantes, el auge y declive de los dispensarios, coincide con el declive y resurgimiento de los hospitales. Tal como asistimos en la actualidad a un reparto presupuestario en vasos comunicantes, entre la atención hospitalaria y la atención primaria. Y entre la sanidad pública y la sanidad privada. El engorde de uno va aparejado al adelgazamiento del otro.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es miniatura-del-codice-2470-de-la-biblioteca-laurenciana-florencia-hospital-medieval-siglo-xv.jpg

Hospital medieval, siglo XV. Miniatura del códice 2470 de la Biblioteca Laurenciana (Florencia). Fuente: “Caridad y Beneficencia en el antiguo Ciudad Real (Primitivos hospitales, asilos y casas de misericordia) (I)”, EL Sayón, diciembre 2015. http://elsayon.blogspot.com/2015/12/caridad-y-beneficencia-en-el-antiguo.html

En relación a estos dos ejes de competencia, y volviendo a la APS, debemos recordar que Alma Ata también fue un empeño para que el hospital no fuera el centro de gravedad de la atención, y que se proporcionara una asistencia al alcance de todas las personas independientemente de sus ingresos. Es decir, que no dependiera del poder de pago de la sanidad privada. Por eso, nunca fue bien vista por la medicina privada, ni bien entendida por muchos profesionales del medio hospitalario. Ambos ejes de competencia temieron la perdida de influencia y de cuota de mercado.

La relación en espejo entre hospitales y dispensarios, que antes mencionamos, también se ve en los servicios de atención a la enfermedad mental. Los llamados centros de salud mental comunitaria se constituyen como alternativa al manicomio tradicional, renombrado eufemísticamente como “hospital psiquiátrico”. De hecho, frecuentemente usamos la palabra comunitario al nombrar un dispositivo, como un sinónimo de extrahospitalario, más que por sus significaciones relacionadas con la contextualización socio-territorial de la atención o el valor que ese dispositivo esté dando a la participación comunitaria o el empoderamiento ciudadano.

Dispensario de Santa Isabel en San Sebastián (calle Larramendi 27) en 1909: un enfermo pobre es atendido por un médico, ayudado por beneméritas enfermeras honorarias. Fuente: http://www.enfersalud.com/dispensario/seccion5.htm

Pensar en la historia y la forma de los dispositivos o instituciones que atienden la salud individual o colectiva también nos ayudará a entender la confusión o sobrentendido que a veces vemos cuando se entiende la acción comunitaria como aquella que es extramural, es decir la que se realiza fuera de estos dispositivos. Concepcion no solo manejada en los hospitales (si un servicio de endocrinología quiere desarrollar un proyecto comunitario de diabetes, se sobreentiende que es la acción realizada en el medio extrahospitalario), sino en los propios centros de salud: “hacer comunitaria” es frecuentemente sinónimo de salir del centro, aunque estas salidas consistan en charlas en colegios o asociaciones, con un contenido meramente instructivo, sin interactividad, escucha o análisis contextualizado del problema, es decir, una acción muy poco comunitaria. (Ver: “Perspectiva, ámbito y encuadre: un esquema alternativo para operar en Salud Comunitaria”)

Finalmente veremos., como algunas de las prácticas de salud comunitaria más pioneras, desarrolladas por agentes de salud en países no desarrollados (China, Latinoamérica, etc.) se dan fuera de estos dispositivos tradicionales. Son más ambulantes (ejemplo, los médicos descalzos) y aprovechan estructuras físicas no específicamente sanitarias (como las escuelas) de las comunidades a las que sirven.

Médicas descalzas atendiendo a familias de aldeas en la China maoísta

Empezaremos en la siguiente entrega por el principio, por el primer dispositivo conocido: el hospital. Continuaremos en las siguientes por el origen y desarrollo de los dispensarios, como precedente de los actuales centros de salud comunitaria y de los centro de salud de Atención Primaria. Pero también de los centros de Atención Social Primaria. Nos encontraremos con curiosas coincidencias en las oportunidades y limites que encuentran estos dispositivos para desarrollar su acción, también en sus preocupaciones, dilemas y obsesiones. Espero que nos ayude un poco más a contestar a la pregunta “¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?,

—-

Este texto forma parte de la serie llamada: “¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?, iniciada en julio de 2020 en este blog. Estas son las entregas ya publicadas:

  1. ¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?
  2. Los múltiples nombres de la Salud Pública,
  3. La Medicina Social no tiene por qué ser Socialista
  4. Salud pública, atención primaria y salud comunitaria: tres ramas del mismo árbol.
  5. Hospitales, dispensarios y laboratorios: auge y declive de los dispositivos de salud colectiva

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .