El movimiento Settlement (1): de la caridad al activismo social

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Continuamos nuestra investigación histórica sobre la genealogía de la salud comunitaria (¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?), iniciando una serie de cuatro artículos dedicados al movimiento Settlement, sorprendentemente poco conocido en nuestro entorno profesional, y que fue pionero en el cuidado comunitario y el feminismo de la era postvictoriana. Como hemos visto hasta ahora, entre los siglos XIX y XX, hay una transición entre atender las necesidades sociales y de salud de las clases populares desde una perspectiva caritativa y de “alivio de los pobres”, hacia considerarla una cuestión de justicia social, derechos humanos y “socialización de la democracia” (Jane Addams dixit). Asimismo, hay una alternativa a limitarse a dar servicios sociales, educativos o sanitarios a demanda, incorporando la mejora de las condiciones de vida y trabajo de estas clases populares, entre las funciones de algunos dispositivos sociales y de salud de base comunitaria

Estas necesidades se hicieron especialmente patentes en las grandes ciudades de los países mas industrializados, cuyos “barrios bajos” se llenaron de inmigrantes de diferentes procedencias, culturas, religiones y lenguajes, y donde se visibilizaban descaradamente la desigualdad social, y su impacto en la salud y en la infelicidad colectivas. Y por ello, despertaron la indignación, no solo del proletariado, en proceso de organización alrededor de las ideas socialistas y anarquistas, sino de una parte de la propia clase burguesa, incomoda con las cada vez mayores contradicciones entre esta injusta situación social y sus valores cristianos y democráticos

Residentes en Little Collingwood Street: c.1900. Fuente de foto: John Galt © Ian Galt/ Museum of London, reproducida en https://www.toynbeehall.org.uk/about-us/our-history/. Esta foto fue tomada por John Galt, un misionero de la London City Mission y muestra las hacinadas condiciones de las viviendas de las clases trabajadoras del distrito londinense del East End.

Este nuevo dilema tuvo una expresión particularmente intensa en las grandes ciudades industriales del mundo anglosajón: Inglaterra y EE. UU. donde convivían enormes fortunas hechas con las escandalosas plusvalías de la industrialización, junto con obscenos niveles de miseria. En un mismo espacio urbano, habitaban, pero sin apenas relación ni conocimiento mutuo, el llamado “upper ten” (el privilegiado 10% superior de la pirámide social) y el resto de la sociedad (con dificultades cotidianas para cubrir sus necesidades básicas). Ya lo vimos cuando repasamos la historia de los dispensarios sanitarios y del primer movimiento de los centros de salud comunitarios de EE.UU.. Sin embargo, nos quedó pendiente por conocer, con mayor detalle, otro movimiento que, en algunos sentidos, fue la transición entre los dispensarios caritativos y estos centros comunitarios. Pero que además influyó enormemente en las ideas y métodos de muchos de estos centros vecinales de salud, incluyendo el servicio de enfermeras visitadoras. 

Me refiero al movimiento Settlement, que tuvo su origen en Inglaterra, pero que se desarrolló de una forma comunitaria particular en los EE.UU de la llamada era progresista (1870-1920). A efectos del objetivo de nuestra serie (¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?), nos interesa especialmente conocer las figuras y obras de dos brillantes y valientes mujeres, como Jane Addams y Lilian Wald, en Chicago (Hull House) y Nueva York (Henry Street House), respectivamente. Ambas siguen siendo consideradas las “madres” de varias disciplinas científicas, fundamentales en la salud comunitaria: del trabajo social y la educación social, la primera, y de la enfermería comunitaria, la segunda. Hicieron una contribución destacada a la sociología, el feminismo y el pacifismo (Jane Addams fue la primera mujer en recibir el premio Nobel de la Paz). Pero para entenderlas bien, tenemos antes que conocer la experiencia inicial de Toynbee Hall y el matrimonio Barnett (Samuel y Henrietta) en la parte este de Londres, al que dedicaremos la siguiente entrega.

¡Navidades! En el este; en el oeste: 1868. © Museum of London. Echoes from the Clubs. Estos grabados describen el contraste de experiencias en las navidades de los londinenses viviendo bien en la opulencia o en la pobreza. Una próspera familia celebra las navidades en el exclusivo barrio occidental de Londres (west end) con una opípara fiesta, mientras una familia pobre e indigente apenas sobrevive a las festividades en un arrabal del oriente de Londres (east end).

Un híbrido difícilmente etiquetable

El movimiento Settlement es en muchos sentidos difícilmente etiquetable y a mi forma de ver, tiene un interés particular en su carácter híbrido. Así por ejemplo, surge desde el cristianismo puritano, pero es una crítica a las formas imperantes de caridad, y acaba por desarrollarse desde un enfoque ecuménico (no proselitista) y por “residentes” que profesan una gran diversidad de credos, agnosticismo incluido. Lo impulsan personas acomodadas y con estudios universitarios, pero muestran una gran sensibilidad hacia el sufrimiento de las clases populares. Parte de principios morales burgueses y puritanos, pero acaba haciendo suya la lucha contra los prejuicios socialeslo establecido, especialmente en lo que se refiere a la igualdad de género y la discriminación al inmigrante. 

Desea discriminarse claramente del socialismo y el anarquismo, pero a su vez admira algunos de sus planteamientos teóricos, comparte algunos de sus métodos de activismo social y de sus criticas al sistema económico establecido. No apuesta por su cambio radical, pero es un firme defensor de los valores democráticos, que incluyen la lucha contra la corrupción institucionalizada y por la extensión real de los derechos civiles, sociales y humanos. De tal forma, que de facto, al visibilizar la contradicción entre los valores enunciados y los hechos consecuentes del sistema capitalista, lo está impugnando. Sin embargo, apuesta por superar el conflicto de clase, integrando al proletariado en el modo de vida de las clases medias burguesas, incluyendo el acceso a su cultura, arte, educación y hábitos sociales.

El canónigo Samuel Barnett y su esposa Henrietta, impulsores del primer Settlement: Toynbee Hall en Londres

Tiene la (ingenua?) esperanza que este antagonismo se resuelva con la confrontación serena de las discrepancias ideológicas entre “conservadores” y “radicales”. Cree en el valor del conocimiento mutuo de la cultura y el arte de los pueblos, como puentes de entendimiento y empatía entre los inmigrantes recién llegados y los ciudadanos que los reciben. Asimismo confía en la mediación entre huelguistas y empresarios para resolver los conflictos laborales, pero a su vez acaba promocionando la creación de sindicatos de trabajadoras u ofrece sus salones para la celebración de asambleas sindicales. 

Trabaja en lo micro, es decir, en la vida cotidiana de los barrios pobres, pero a la vez promociona reformas sociales (ejemplo, contra el trabajo infantil o la precariedad laboral) y políticas (el sufragio femenino), a nivel urbano, estatal, federal o universal (el pacifismo). Quiere influir sobre la población que vota, pero también sobre los políticos que gobiernan, legislan y son elegidos. Originalmente se centra en la educación de las clases populares (en el caso de EEUU, especialmente de la población no angloparlante), pero va ampliando sus actividades y preocupaciones a la sanidad, la vivienda, el saneamiento urbano, el urbanismo, el trabajo, la cultura, las relaciones sociales o el ocio; para poder luchar contra las grandes lacras de la ciudad industrial: las epidemias, la desnutrición, la mortalidad maternoínfantil y prematura, la vivienda y el barrio insalubres, la explotación laboral, el trabajo infantil, la falta de goce de los bienes culturales, el aislamiento y la discriminación social, la xenofobia, el desarraigo, la prostitución, la violencia machista, el alcoholismo, el delito, la corrupción o el fraude electoral.

Lilian Wald (izquierda) y Jane Addams (derecha), en 1916 cuando ya son figuras consolidadas y celebres del movimiento “Settlement”

La colonia universitaria, burguesa y feminista

¿Qué es lo que lleva a personas con formación universitaria de familias acomodadas a decidir irse a vivir en medio de feos y malolientes barrios degradados y estigmatizados (como el East End de Londres, el Near West Side de Chicago o el Lower East Side de Manhattan-Nueva York) para conocer mejor a su vecindario y acercarse a sus necesidades? ¿Por qué reproducen sus comodidades y sofisticación de la casa burguesa, propia de los barrios ricos, en su particular “colonización” (uno de los significados del verbo “to settle” es colonizar) del barrio pobre? ¿Por qué eligen este tipo de edificios señoriales (ver foto de abajo) para sus Settlement o establecimientos? ¿Una isla burguesa rodeada de casas proletarias? ¿Por qué esta colonización se realiza desde la universidad (originalmente desde las universidades de Oxford y Cambridge)? Una colonización universitaria en los incógnitos barrios proletarios, que me recuerda algunas iniciativas actuales de proyectos universitarios de “Aprendizaje Basado en Servicio”, pero sin internados (“boarding houses”).

De izquierda a derecha, los tres edificios que albergaron los centros comunitarios del movimiento Settlement de Toynbee Hall (Londres, fundada en 1884), Hull House (Chicago, fundada en 1889) y Henry Street House (Nueva York, fundada en 1893)

Por otra parte, ¿por qué las mujeres, y precisamente las mujeres universitarias, tienen ese protagonismo en este empeño, especialmente en los Settlements de EE.UU.? ¿Fue simplemente una oportunidad (socialmente aceptable, por la asociación de la feminidad a las obras caritativas) de irse a vivir y trabajar juntas, sin pasar por el matrimonio y la dependencia del varón? ¿Tuvo alguna influencia que algunas de sus representantes mas insignes fueran lesbianas y que mediante este activismo pudieron convivir con su pareja sentimental en estas residencias? ¿Fue la forma más pragmática, a finales del XIX, de poder luchar como mujeres por el feminismo, el sufragio femenino, y la organización de la sororidad? ¿Cómo aplicaron sus conocimientos universitarios y su pasión por el progreso en abrir espacios a la investigación e innovación social, convirtiendo los Settlements en auténticos laboratorios sociales y oportunidades para la investigación social aplicada? 

Escena del docudrama “Hull House: the house that Jane built” de 1990, dirigida por Tim Ward que representa la vida de las primeras residentes y activistas sociales de Hull House. Fuente: http://store.cinemaguild.com/nontheatrical/product/1471.html

Settlement y Salud Comunitaria: nadie nos lo contó.

Por último, ¿por qué creo que tenemos mucho que aprender de sus experiencias de trabajo en la vida comunitaria de los barrios, dando importancia a: centrarnos en lo trascendente para el vecindario (como después teorizó Paolo Freire); en el valor “político” que tienen las relaciones personales (como después sostuvo Antonio Gramsci con “lo personal es político”); en cómo se reproduce, generación a generación, la dominación social y la explotación laboral en los valores, actitudes y actos de la vida cotidiana, es decir “la reproducción social” en lo cotidiano (como nos señaló después Agnes Heller); en la necesidad de ser flexibles en los objetivos y métodos, en ser creativos e innovar, en tener una escucha activa; en la eficacia de la educación mezclada con el placer, la belleza y la paciencia de los procesos; en la habilidad de trabajar desde la informalidad, alejada de encuadres rígidos y desde los diferentes escenarios de la vida cotidiana; en la pericia de facilitar la “cooperación exigente” (Richard Sennet) entre desiguales; y, finalmente, articulando, de forma trasversal, acciones educativas, sociales, culturales, urbanísticas y de salud? 

Juegos en grupo en el patio trasero (playground) de la Hull House. Fuente: Jane Addams Memorial Collection, Department of Special Collections, The University Library, The University of Illinois at Chicago, JAMC neg. 1508.

Es decir, desde el enfoque y métodos que hemos descubierto en la practica de la salud comunitaria del siglo XXI…pero que ya fueron inventados y desarrollados hace, como mínimo, un siglo y medio (!). Y lo más sorprendente es que…¡nadie nos lo contó! [1]

Espero que con este aperitivo os haya abierto el hambre de la lectura de estos próximos artículos dedicados el movimiento Settlement. Eso es lo que pretendía.

——

Este texto forma parte de la serie llamada: “¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?, iniciada en julio de 2020 en este blog. Estas son las entregas ya publicadas:

  1. ¿Es la “Salud Comunitaria” un mero sinónimo de “Salud Pública”?
  2. Los múltiples nombres de la Salud Pública,
  3. La Medicina Social no tiene por qué ser Socialista
  4. Salud pública, atención primaria y salud comunitaria: tres ramas del mismo árbol.
  5. Hospitales, dispensarios y laboratorios: auge y declive de los dispositivos de salud colectiva
  6. El hospital: de moridero de pobres a templo de la medicina.
  7. El dispensario: la prehistoria del centro de salud.
  8. El movimiento de los centros de salud comunitaria de EE. UU. (1): El experimento de la Unidad Social
  9. El movimiento de los centros de salud comunitaria de EE.UU. (2): La primera ola (1910-1940)
  10. El movimiento de los centros de salud comunitaria de EE.UU. (3): Jack Geiger y la segunda ola (1965-hoy)
  11. El movimiento Settlement (1): de la caridad al activismo social
  12. El movimiento Settlement (2): Samuel & Henrietta Barnett y Toynbee Hall
  13. El movimiento Settlement (3): Jane Addams y Hull House
  14. El movimiento Settlement (4): Lilian Wald y Henry Street House


[1] Al menos a mí NO me lo contaron, ni en mi formación médica, ni en mi formación de salubrista, ni tampoco figuraba como experiencias dignas de estudiar en la historia de la salud pública o la salud comunitaria, que estudié e impartí. Creo que figuras como Jane Addams pueden ser conocidas en los ámbitos universitarios y profesionales del trabajo social, la sociología, las ciencias políticas o la historia, incluso de los estudios feministas o de género, pero muy poco en el mundo sanitario. Por otra parte, aunque he comprobado que la obra de Lilian Wald, es conocida en España dentro del todavía reducido círculo de la enfermería familiar y comunitaria, no alcanza el conocimiento que tiene Florence Nightingale en la formación de la enfermería. Además, me imagino que la dificultad de etiquetar políticamente algunas de estas experiencias comunitarias, ha hecho que no sean reivindicadas como propias, ni por la derecha, ni por la izquierda políticas. Lo que sí que he comprobado claramente es que cuando he mencionado el movimiento Settlement y sus representantes no era apenas conocido en el mundo de la salud pública y de la atención primaria. El descubrimiento de la figura de Jane Addams, hace apenas 3 años, se lo debo a Concha Vicente, ilustrada y activa trabajadora social sanitaria y profesora de la Facultad de Trabajo Social de la UCM.

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